<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5602068</id><updated>2010-02-07T16:16:41.015-06:00</updated><title type='text'>Historias bajo el talón de hierro</title><subtitle type='html'>Ficción y periodismo charter de J. M. Servín</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default?start-index=26&amp;max-results=25'/><author><name>J. M. Servín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927167306074684005</uri><email>jmblase@gmail.com</email></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>49</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5602068.post-6167996295538938151</id><published>2010-01-24T22:17:00.004-06:00</published><updated>2010-01-24T22:35:26.143-06:00</updated><title type='text'>Padre de familia: adiós a las buenas conciencias (publicado en la revista Día Siete no. 491)</title><content type='html'>Desde que Los Simpson se instalaron en los hogares de millones de televidentes en todo el mundo, las comedias de situación y los dibujos animados dejaron de ser un inofensivo entretenimiento familiar. Family Guy (“Padre de familia” en español), la exitosa serie animada para adultos transmitida por la cadena Fox desde 1999, ha pasado a formar parte de la demonología de los psicólogos sociales y de las  guías para padres. Goza de la peor fama dentro de una larga tradición de comedias de  enredos conocidas en Estados Unidos como sitcom (Situation comedy). Ha hecho ver a Los Simpson como blandengues y predecibles y los ha desbancado como la familia disfuncional más irreverente, alardeando en cada episodio de un perverso sentido del humor.&lt;br /&gt;  La creación del guionista Seth Macfarlene se ventosea en la pedofilia, el racismo, el machismo, la violencia de género, la zoofilia,  los discapacitados y en cualquier otro tema “políticamente incorrecto”. En estos días no hay una familia que resulte más temible que la de Peter Griffin, cuarentón obeso y patán que pasa por alto las más elementales normas de convivencia social. Sin embargo, él y su prole se han vuelto populares en todo el mundo debido precisamente a su mala reputación, a su vulgaridad desmedida y al despiadado reflejo que ofrecen de la sociedad contemporánea. Padre de familia amenaza en convertirse en un símbolo de la identidad cultural de millones de televidentes.&lt;br /&gt;Su chacota virulenta provoca carcajadas gracias a que grita a todo pulmón lo que solemos desahogar ya en confianza con nuestros allegados. La serie gira en torno a las aventuras de Peter Griffin y su familia de clase trabajadora, arribista y vulgar como cualquier otra, en el suburbio imaginario de Quahog. Peter, irresponsable y fiestero, despedido de una fábrica de juguetes, encuentra trabajo en una fábrica de cerveza, pero bien podría vivir en México como diputado. Lois, su esposa es ama de casa y pianista frustrada siempre a putno de ponerle el cuerno al marido. Tienen tres hijos: Chris, un adolescente gordo y aletargado con talento para el dibujo, pero como su padre, no ata ni desata, es un Emo cualquiera; Meg, una chica acomplejada que tiene como una de sus aspiraciones principales ponerse implantes de senos, tiene el perfil de estrellita juvenil de Televisa o TV Azteca, pero con ideas propias; y Stewe, un siniestro bebé muy inteligente de sexualidad ambigua con tendencias sociópatas, odia a su madre y fantasea con conquistar al mundo. Si viviera en nuestro país sería secuestrador o policía. Los Griffin tienen un perro: Brian, habla, camina en dos patas, fuma, bebe Martinis, desea a Lois y es la conciencia de la familia. Tiene la personalidad del intelectual chilango promedio, pero es menos sangrón. Ya quisieran muchos su sensatez y espíritu hedonista. &lt;br /&gt;En la realidad nadie quiere tener como vecinos a personajes que llevan su procacidad hasta sus últimas consecuencias. Pero por televisión la cosa es diferente.  Esta es la era donde pese a nuestro aislamiento, podemos identificarnos a través de la pantalla cinescópica. Padre de Familia fue cancelada en 2000 y 2002 debido a sus contenidos, sin embargo, las protestas de su público y las altas ventas en DVD obligaron a Fox a retransmitirla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;La censura&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La serie fue censurada en varias ocasiones en 2009 debido a episodios como el de Family Gay, donde Peter se vuelve homosexual tras inyectarle un gen gay en un experimento médico. Una de las  escenas que más indignación despertó entre grupos conservadores estadounidenses es cuando Peter es llevado por sus hijos a un campamento de reorientación sexual donde un instructor comenta: “Nuestro Señor y Salvador Jesucristo odia a mucha gente, pero a ninguna tanto como a los homosexuales”. En otro episodio Stewe y Brian son teletransportados a Polonia durante la ocupación nazi y atacan a unos soldados para robarles sus uniformes. Stewe encuentra un prendedor decorativo en la solapa de la chaqueta que dice McCain/Palin, refiriéndose a los excandidatos republicanos a la presidencia y vicepresidencia que perdieron las elecciones con Obama.&lt;br /&gt;Pese a ello en 2009 ganó una nominación al Emmy como Mejor Comedia, algo que no ocurría desde 1961 con Los Picapiedra, otro popular clásico animado que resaltaba los valores del Sueño Americano, pero sin ninguna de sus taras. Que tire la primera piedra sobre su televisor quien no tenga entre sus comportamientos reprimidos comentarios crueles o sarcásticos contra los prietos, los pobres, los nacos y en general contra todos aquellos que en este país se pretende eliminar por decreto presidencial. &lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;Contra todos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Padre de familia  eructa críticas a la Iglesia y a los grupos conservadores aunque Peter y su familia parezcan formar parte de éstos. Al llevar al límite temas considerados tabú para la televisión, la serie es ya un ícono de la cultura popular en todo el mundo gracias a millones de fans que ven en ella un escape terapéutico a la dictadura de lo políticamente correcto que impone certezas morales y un fanatismo en el cuidado de la salud y el ecologismo. Sus continuas referencias a comedias televisivas clásicas de los años sesenta y setenta del siglo pasado como All in the family, Hechizada, o La Tribu Brady, reitera la mofa al modelo de familia apto para todo público. Afín con la globalización del mal gusto y los prejuicios, al igual que los Simpson, pero con un cinismo insólitamente transgresor, Padre de Familia toca las fibras sensibles de las masas, hipócritamente habituadas a vivir en un mundo de apariencias que exalta valores e instituciones sociales que nadie soporta en la intimidad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Extractos de obra de J. M. Servín&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5602068-6167996295538938151?l=hiperrealismodefondo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/feeds/6167996295538938151/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5602068&amp;postID=6167996295538938151' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/6167996295538938151'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/6167996295538938151'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/2010/01/padre-de-familia-adios-las-buenas.html' title='Padre de familia: adiós a las buenas conciencias (publicado en la revista Día Siete no. 491)'/><author><name>J. M. Servín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927167306074684005</uri><email>jmblase@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='02406711134141937870'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5602068.post-3782655923761173128</id><published>2009-12-19T15:18:00.002-06:00</published><updated>2009-12-19T15:21:35.878-06:00</updated><title type='text'>Periodismo policiaco retro, revisitando a los Populibros la Prensa</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;(publicado en el suplemento cultural Laberinto de Milenio el sábado 12 de diciembre de 2009)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;D&lt;/span&gt;urante mi infancia a principios de la década de 1970, solía leer unos gastados libros de bolsillo que narraban historias reales de crímenes ocurridos en la ciudad de México y melodramas desde la prisión de Lecumberri. Estas ediciones con portadas tan estridentes como feas, además de ayudarme a mejorar mis habilidades de lectura, con el paso del tiempo resultaron algo así como una Guía roji de algunas de las colonias donde crecí. &lt;br /&gt; En el México posterior a la Revolución, la violencia social tomó un nuevo cause ligado a la experiencia urbana moderna. De ese entonces a la fecha la proliferación de publicaciones periódicas especializadas en “nota roja” parece encontrar su nicho en alguna peculiaridad cultural que hace de los mexicanos insaciables consumidores de tragedias y sensacionalismo. La dependencia entre industria y mercado produce toneladas de basura impresa. Pese a ello, no existen escisiones irreconciliables entre calidad y popularidad, entre literatura y periodismo. Todo lo contrario.&lt;br /&gt; En estos tiempos donde proliferan los festejos a “los héroes que nos dieron patria”, se hace evidente el autoengaño y las mentiras en las que está cimentado el fervor nacionalista que hace de cada 15 de septiembre, una bacanal de desmemoria colectiva. Si hurgáramos con atención en los libros de historia (me refiero sobre todo a los de enseñanza básica, donde ahora somos descendientes de una generación espontánea, sin nexos con el Virreinato) encontraríamos tomos completos de picaresca, rufianería y perversiones como para acomplejar a Goyo Cárdenas, Higinio "el Pelón" Sobera del Flor o a Juana Barraza la “Mataviejitas”. Sin embargo, a diferencia  de muchos de nuestros próceres, éstos criminales resultan más cercanos y "accesibles", humanos, por decirlo así; se parecen a ti o a mí, a tu suegra, la novia, al vecino metiche y lujurioso, al noviecito modelo o a la diva de la televisión que un día es orgullo nacional y al siguiente ingresa al reclusorio acusada de proxenetismo. Sus delitos pasan a formar parte del almanaque nacional de los horrores y no es extraño que gocen de una escalofriante simpatía popular que los vuelve legendarios. En una realidad agobiada por el crimen, la impunidad y la indignación, no es difícil que el grueso de la población tenga un nexo, contubernio o afinidad, así sea lejanos, con un infractor de la ley. Las lúgubres semblanzas periodísticas de pícaros urbanos, reflejan las angustias y miedos ligados a las desigualdades sociales y la impartición de justicia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Mi pasado me condena&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Para nadie es desconocida la pasarela punitiva donde el dedo acusador del espectáculo noticioso elige culpables a nombre de la turba ávida de entretenimiento bajo la ley del talión. Los empresarios de este tribunal mediático se regodean en sus infinitas variantes para amasar fortunas.&lt;br /&gt; Una serie de libros de bolsillo se ha convertido a fuerza de permanencia en los puestos de periódicos, en clásicos de literatura popular: Populibros la Prensa con su colección Reportaje: Crímenes espeluznantes, En la senda del crimen, La mansión del delito, Los huéspedes de la gayola, El Capitán Fantasma, Gendarmes y guaruras ¿Jueces o verdugos?, Esta serie de crónicas y reportajes policiacos todos ellos firmados por David García Salinas, son un testimonio sobre el melodrama de la modernidad de un pueblo heredero de rituales sangrientos.&lt;br /&gt;La práctica de un hecho delictivo tiene múltiples variantes, buen número de ellas se destacan por su ingenio, meticulosidad, sangre fría, precisión e incluso humorismo involuntario exaltado por el estilo entre gazmoño y socarrón del redactor. La habilidad para burlar la ley y sesgar vidas siempre será exaltada por una sociedad que aun sin aceptarlo abiertamente, antepone al horror de la barbarie su admiración y respeto por quien lleva hasta las últimas consecuencias sus patologías, "el héroe" cuya inteligencia y osadía reta al tejido social. La impunidad asentada como uso y costumbre tiene una influencia fundamental para que el transgresor radical aspire en algún momento a la simpatía del pueblo “bueno” o malo, da igual, del mismo siniestro modo. &lt;br /&gt; La colección Reportaje de Populibros la Prensa es un recuento más o menos arbitrario de delincuentes y policías mexicanos célebres durante buena parte del siglo XX. A través del oficio narrativo de David García Salinas, varias generaciones de lectores nos deleitamos mórbidamente con las historias criminales que exhibieron (sin proponérselo) las corruptelas, incompetencia y doble moral de las autoridades, así como de una sociedad ávida de jueces y verdugos entre los vericuetos kafkianos del aparato judicial mexicano. El secuestro del niño Bohigas, los crímenes de Pancho Valentino el “matacuras”, el caso Villar Lledías y muchos otros son recreados con lujo de detalles y melodramatismo que bien valen la pena una relectura. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Otros huéspedes de la gayola&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Sin dejar de lado que la llamada (peyorativamente) “nota roja” casi siempre funciona como medio propagandístico de los excesos morales y valida la ley y sus procedimientos, que en las publicaciones más grotescas se hace labor de santo oficio que condena con el rigor de tirajes monstruosos y a todo color al "chacal sin sentimientos" y a "la güila descarada", los Populibros referidos tienen un valor testimonial incuestionable. En muchos sentidos y como lo demuestra lo mejor del periodismo policiaco mexicano que incluye al genial fotógrafo Enrique Metinides, la capital del país desde el porfiriato hasta nuestros días, ha sido narrada brillantemente por los mejores exponentes de este género proscrito y soslayado, más que en cualquier otra narrativa. &lt;br /&gt; En una nación donde gobierna la tragedia, lectores y editores establecen una relación de dependencia con el crimen, que de estar bajo control volvería insignificantes los tirajes de publicaciones como El Nuevo Alarma!,  por ejemplo, o en un contexto de nivel educativo nacional mayor al cuarto grado de primaria, selectivos. La aceptación de las publicaciones sensacionalistas tienen relación directa con la impunidad y la criminalidad, más allá de las estadísticas y los análisis que demuestran que México no es más violento que otros países con altos índices de homicidios.  Esto de cualquier modo no contribuye a que la calidad de las publicaciones especializadas en la tragedia del hombre de la calle, esté a la altura de la sofisticación y variantes que alcanza en nuestros días la violencia en México. &lt;br /&gt; Sin duda, la literatura y el cine mitifican personajes e historias donde la subversión de la ley y el orden se convierte en exaltación y justicia poética contra la representación del Poder. Es como en una pelea de box donde el público simpatiza con el contendiente que tiene en contra las apuestas. &lt;br /&gt;Como bien afirma José Ramón Garmabella en su ensayo publicado en la edición obituaria del tabloide A Sangre Fría (Producciones el salario del Miedo/ Almadía 2008) “no se puede escribir la historia de una ciudad, y la de México no es la excepción, si antes no se dedica al menos un capítulo extenso a su historia crinminológica.” &lt;br /&gt;En esta narrativa distópica el lado oscuro de nuestras sociedades se ennoblece, diría Foucault, de asesinos y rufianes: monarcas de la sordidez. Su multitudinaria corte les rinde pleitesía en los kioscos de periódicos. &lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;El emporio de la “mordida”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Es el título de uno de los capítulos de Los huéspedes de la gayola, uno de los tomos más logrados de la colección Reportaje de los Populibros. David García Salinas, egresado de la escuela de periodismo Carlos Septién, fue durante la década de 1970 en que salió a la venta esta colección, uno de los reporteros estelares de La Prensa, “el periódico que dice lo que otros callan”. Así se expresa José Revueltas del en aquél entonces joven periodista en una de las contraportadas: “nos transporta al pasado haciéndonos saborear verdaderas historias criminales, que conmovieron hondamente a nuestros padres y a nosotros mismos. El joven escritor utiliza una prosa sencilla, desprovista de artificios, que hace digerible la lectura.”&lt;br /&gt;Una valoración desprejuiciada de esta colección le haría mucho bien a  cierta clase de lectores y literatos que de inmediato levantan la ceja (como esos cinéfilos que públicamente no se atreven a confesar su gusto por las películas porno, a menos que sean consideradas “de culto”) ante este tipo de narrativa. No hay otra pretensión que la de entretener con textos de calidad y hacer dinero con ediciones económicas, noble finalidad que cualquier editorial debería de tomar como una de sus premisas. Las crónicas de García Salinas exhiben con escalofriante visión de oráculo un México infestado de violencia, de modernidad vestida de mariachi, de democracia sin demócratas y de desarrollo invisible a millones de habitantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;No niego mi pasado&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;En el tema que nos ocupa sigue siendo válido el término “nota roja”, pese a las objeciones de los investigadores en temas de seguridad y justicia, que lo consideran anacrónico y ofensivo para los reporteros especializados; pues a mi modo de ver se refiere a un producto cultural de consumo masivo, ya que a eso se refiere: a un término de fácil identificación para un producto cultural de consumo masivo y lenguaje vernáculo, fácilmente comercializable, ya que esa es su esencia. &lt;br /&gt;El hecho es que el periodismo policiaco en México vive una revaloración. Ciertos espacios, en revistas sobre todo, permiten que las historias sean cada vez menos enumerativas, inconexas y banales. No es casual el interés reciente que suscitan las antologías y libros de reportaje sobre el tema, sin considerar aquellos que atienden la guerra contra el “Narco”. Toda proporción guardada, los Populibros y sus historias delictivas que datan desde 1929, dan seguimiento al Libro rojo de Payno y Riva Palacio y anteceden a la continuación de este mismo título actualizado en tres voluminosos tomos por el Fondo de Cultura Económica a partir de 2008.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre no es malo por naturaleza pero como disfruta mantenerse en estado salvaje. La “nota roja” refleja a una sociedad como la mexicana siempre urgida de desenmarañar los mecanismos del aparato de poder, de descubrir sus fisuras que lo vuelven  más “humano”; es, nos guste o no, una manifestación de la lucha de clases y una oportunidad de confirmar sospechas sobre quienes propician que la tragedia y la muerte estén presentes en la vida de la mayoría de la población como un hecho cotidiano; es del mismo modo, válvula de escape en una era de caos global donde los excesos y horrores cotidianos reactivan la creencia en mitos, el fanatismo y la predestinación a las fatalidades. &lt;br /&gt; Lo interesante no es destacar el crimen en sí mismo, pues no existiría espacio alguno capaz de detallarlo, sino destacar a aquellos que como en todo espectáculo meten dinero a la taquilla.&lt;br /&gt; Las continuas reediciones de la colección Reportaje de Populibros La Prensa hablan por sí mismas de su vigencia y de cómo el periodismo de calidad puede ser accesible para cualquiera. El mérito sin duda, es de  David García Salinas, "cronista de las cárceles de México" y leyenda del periodismo policiaco mexicano, quien fiel a esta tradición de literatura picaresca, narra las andanzas de los huéspedes distinguidos de la prisión de Lecumberri así como los homicidios y plagios perpetrados en la capital del país en un período que va de 1929, hasta 1976, fecha en que la prisión de Lecumberri dejó de funcionar como tal. Los personajes son comandantes de la policía, exmilitares, damas de sociedad, agiotistas, albañiles, faranduleros y matones a sueldo. O sea, nada que no tenga vigencia. Nombres como Jacinta “Chinta” Aznar (cuyo caso inspirara la novela de Rodolfo Usigli, Ensayo de un crimen y la película de Buñuel del mismo nombre), Luis Romero Carrasco y Trinidad Ruiz Mares “La Tamalera” se acoplan al presente mexicano con sus “crímenes espeluznantes”.&lt;br /&gt;Aunque el anecdotario de la colección Reportaje de los Populibros La Prensa a veces parece remembranza de cantina, como testimonio periodístico tiene un valor indiscutible. La colección cubre lo que sería "la época de oro" de la crónica policiaca. Todas las historias aparecieron originalmente por entregas (en la tradición misma de la novela de folletín decimonónica) en el periódico de la casa editorial y son casi siempre divertidas gracias a las “reflexiones” y conclusiones pías del propio “transcriptor”, que en repetidas ocasiones escoge como recurso narrativo dar voz a los supuestos protagonistas.&lt;br /&gt; Estas crónicas han pasado a formar parte de la épica popular y no es raro aun hoy escuchar sus variantes en cantinas, taxis y en boca de aquellos que ya encanecidos y con un colmillo retorcido por los años de resistencia a los imponderables de la existencia, dan su punto de vista de la situación del país e incluso del cine nacional a partir de la remembranza de estas historias (por cierto, con tanto homenaje no estaría de más reeditar esta colección y un reconocimiento a periodistas como José Ramón Garmabella y David García Salinas, aún vivos). Así reza en el prólogo de En la Senda del crimen, refiriéndose al autor: “…ha tenido y cuida de tener siempre en sus escritos, el escrúpulo de realizarlos apegándose estrictamente en la verdad de los hechos, extraída sin malicia, sin aviesa intención (…) para evitar, en lo posible, que sus narraciones pudieran ser tomadas como inspiración o como libro de ‘texto’ para el crimen, o para delitos de cualquier  categoría”. &lt;br /&gt; Sin embargo, los Populibros inmortalizan al criminal, el crimen, los escenarios donde transcurre y donde se paga (por increíble que esto parezca) la “deuda con la sociedad". Pero sobre todo exploran los bajos fondos de una ciudad no sin cierta mirada nostálgica en deuda con el cine de Ismael Rodríguez y de Buñuel. Del mismo modo anticipan la fascinación actual de jóvenes documentalistas como Everardo González, realizador de La Canción del pulque y Los ladrones viejos.&lt;br /&gt;Talento, convicción y sangre fría subyacen en el relato como elementos no exclusivos de instituciones o individuos que actúan dentro de los marcos de lo permisible, todo es cuestión de enfoques de acuerdo a la moral de quien detenta un poder.&lt;br /&gt; Los comentarios en la contraportada de los Populibros incluyen a José Revueltas, Juan de la Cabada y Rodolfo Coronado, de quien disculparan mi ignorancia, pero hasta hoy no conozco ni por vida ni por obra. Gracias a ellos o a pesar de ellos, los Populibros se han convertido en clásicos de “la plebe” dentro de lo que algunos se obstinan en llamar "subliteratura".&lt;br /&gt; No perdamos de vista que las publicaciones de nota roja, son en todo momento una llamada de atención, un reproche velado a las autoridades por permitir la barbarie "¡Estamos en manos de asesinos!", parecen gritar. Llevan implícito un reclamo de mayor observancia en las conductas de los ciudadanos pues se ve en ellos a criminales en potencia y hasta se llegan a sugerir prototipos anatómicos en el mejor ejemplo lombrosiano. El discurso paranoico justifica puniciones y presupuestos exorbitantes en seguridad que sólo a los intereses de la industria de la televisión y de los inútiles gobernantes nunca son suficientes.&lt;br /&gt; Lo cierto es que publicaciones de historias policiacas reales forman parte de una industria de entretenimiento donde delincuentes y marginales son las estrellas principales. &lt;br /&gt; Michael Foucault esclarece lo anterior:&lt;br /&gt;"...una literatura en la que el crimen aparece glorificado, pero porque es una de las bellas artes, porque sólo puede ser obra de caracteres excepcionales, porque revela la monstruosidad de los fuertes y los poderosos; porque la perversidad es todavía una manera de ser privilegiado... Se trata, en apariencia, del descubrimiento de la belleza y de la grandeza del crimen, de hecho, es la afirmación de que la grandeza también tiene derecho al crimen y que llega a ser incluso el privilegio exclusivo de los realmente grandes".(Vigilar y Castigar, Ed. Siglo XXI, p.72).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Extractos de obra de J. M. Servín&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5602068-3782655923761173128?l=hiperrealismodefondo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/feeds/3782655923761173128/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5602068&amp;postID=3782655923761173128' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/3782655923761173128'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/3782655923761173128'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/2009/12/periodismo-policiaco-retro-revisitando.html' title='Periodismo policiaco retro, revisitando a los Populibros la Prensa'/><author><name>J. M. Servín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927167306074684005</uri><email>jmblase@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='02406711134141937870'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5602068.post-1712798390499805387</id><published>2009-11-24T18:47:00.005-06:00</published><updated>2009-11-24T18:57:14.620-06:00</updated><title type='text'>Trotsky, el camarada hereje (revista Día Siete 483. nov. 2009)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/SwyA3msmvCI/AAAAAAAAAN4/xE1FMM9bMfk/s1600/images.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 104px; height: 144px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/SwyA3msmvCI/AAAAAAAAAN4/xE1FMM9bMfk/s320/images.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5407838945333918754" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El 20 de agosto de 1940, en la ciudad de México, tuvo lugar uno de los magnicidios más dramáticos del Siglo XX. León Trotsky fue asesinado a sangre fría en su domicilio, con un brutal golpe de piolet asestado en el cráneo por Ramón Mercader, alias Jacques Mornard, militante del Partido Socialista Unificado de Cataluña y excombatiente de la guerra civil. Mercader viviría el resto de sus días agobiado por el recuerdo del alarido de su víctima  al momento de recibir por la espalda el golpe mortal con el arma que el homicida había introducido oculta en su gabardina. Con ello dio fin la persecución al segundo hombre más importante de la Revolución Bolchevique, luego de que éste perdiera en 1929 la encarnizada lucha por el poder en la Unión soviética.&lt;br /&gt;El juicio sumario había sido dictado en 1937 durante los procesos de Moscú. José Stalin quería eliminar a los opositores de su régimen, principalmente a Trotsky, acusado de ser aliado del fascismo. La ejecución tuvo lugar en el barrio de Coyoacán dentro de una casona lóbrega acondicionada como fortaleza por la propia víctima. El creador del Ejército Rojo y Comisario de Guerra había pasado diez años exiliándose en Turquía, Francia, Noruega y finalmente en México, a donde llegó en aquél mismo año de su sentencia gracias al asilo político otorgado por el presidente Lázaro Cárdenas y promovido por Diego Rivera, amigo de Trotsky.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;El geniecillo berrinchudo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Lev Davídovich Bronstein nació el 7 de noviembre de 1879 en Yanovka, un pueblo meridional de Rusia. Fue el quinto hijo de una pareja de pequeños terratenientes judíos de clase media. Desde niño fue polémico y berrinchudo. Debido a su precoz activismo político la mayor parte de su vida sufrió encarcelamientos y deportaciones. A los diecinueve años la policía zarista lo sentencia a pasar cuatro años en la prisión de Odesa, en Siberia, donde contrae matrimonio con su antigua contrincante de un grupo de discusión marxista, Alexandra Sokolovskaya. Lev aprovecha su encierro para leer y escribir febrilmente. Bajo el seudónimo de Antid Oto publica en el periódico revolucionario Iskra, ensayos sobre política, arte y ciencia. En cierta ocasión un guardia le preguntó amenazante por qué no se quitaba el sombrero, como debían hacer todos los prisioneros cuando salían de sus celdas, a lo cual Lev respondió con otra pregunta “¿por qué no te quitas el tuyo?”. Ello dio como resultado una brutal golpiza, pero sus compañeros lo apoyaron con la misma actitud desafiante, logrando así condiciones de encierro menos opresivas.  De esta experiencia el futuro líder revolucionario aprendió el valor de la rebelión y de la dignidad.&lt;br /&gt;El seudónimo con el que se haría famoso tuvo su origen en 1902, poco antes de su liberación. El impaciente Lev abandona a su mujer y huye pero necesita un nombre falso en caso de ser atrapado, y escoge Trotsky, el apellido de un guardia de la prisión. &lt;br /&gt;A partir de entonces comienza su transformación en orador poderoso y emotivo, aclamado por las masas pero incapaz de establecer relaciones duraderas de amistad. El rompimiento con Lenin se debió más a su temperamento que a diferencias ideológicas. Sus ideas provocaban admiración incluso entre sus enemigos. Fue un prolífico escritor de tratados políticos e históricos reconocidos por su prosa elegante e intensa. En sus aclamadas memorias Mi Vida, Trotsky asegura que de niño había soñado en convertirse en novelista. Tan intolerante como obsesivo e incansable, era un voraz lector de novelas. Luego de leer El Talón de hierro, publicada en 1918, le envía una efusiva carta a Jack London, en la que, entre otras cosas, confiesa: &lt;br /&gt;“Este libro me ha producido -lo digo sin exagerar- una viva impresión. No por sus estrictas cualidades artísticas… Voluntariamente, el autor es muy parco en el uso de los medios artísticos... Sin embargo, no quiero con esto disminuir en nada el valor artístico de la obra… El libro me ha impresionado por el atrevimiento y la independencia de sus previsiones en el terreno de la historia.”&lt;br /&gt;En estas líneas es posible vislumbrar la envidia por una obra literaria que logra transmitir mejor que un tratado teórico, la esencia de un estallido social. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;El caudillo misógino&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Trotsky fue el primer dirigente de la Revolución de Octubre que denunció sus excesos en el panfleto Las lecciones de Octubre. En 1936, publica La revolución traicionada,  donde acusa a Stalin de coartar la naciente revolución y describe los crímenes cometidos en nombre del socialismo.&lt;br /&gt;Aún hoy, Trotsky es considerado un hereje dentro de la misma doctrina comunista en todo el mundo. Para estadistas como Winston Churchill, no tenía ninguna traza de compasión, ni sentido de la dignidad humana. Sin embargo, para sus simpatizantes como Curzio Malaparte o Francois Mauriac, Trotsky poseía un talento insurreccional único, y superaba a Lenin en claridad ideológica.&lt;br /&gt;Estas apreciaciones de primera mano permiten una breve aproximación al lado humano de uno de los arquitectos más polémicos de la historia del Siglo XX.&lt;br /&gt;Trotsky simboliza la imagen noble del proletariado emancipado. Su perfil aguileño envestido con una gorra partisana, barbilla de chivo, lentes de intelectual y atuendo pulcro resultan inseparables del mito del caudillo revolucionario. No obstante, era iracundo y mordaz. Muchos de sus camaradas lo encontraban arrogante y superficial. No tenía amigos debido a un marcado complejo de superioridad que desarrolló desde la infancia. Los rusos llaman a esta actitud samoliubiy, la voluntad de lucir, las ganas de lograr algo. &lt;br /&gt;  Trotsky despertó odios inmensos y devociones incondicionales. Aunque en sus memorias afirma que no le interesaban las mujeres, la verdad es que su timidez ante ellas lo volvía agresivo y amenazador. En París conoció a Ivanovna Sedova, con quien se casaría en 1903 sin divorciarse de Alexandra, sin embargo, en su autobiografía apenas menciona a ambas.&lt;br /&gt;Buena parte de la tragedia de Trotsky se debió a su intransigencia, pese a su intelecto privilegiado y poder de convocatoria, carecía de habilidad de negociación y conciliación. Tan profundas contradicciones entre el hombre y el ideólogo se manifiestan en la respuesta que Trotsky da a André Malraux durante una entrevista:&lt;br /&gt;-Creo que la idea de la muerte es, ante todo, producto del uso. De una parte, uso del cuerpo; de otra parte, del espíritu. Si se logra que este uso se produzca de manera armónica, efectuándose al mismo tiempo, la muerte sería un fenómeno muy simple… No encontraría resistencia.&lt;br /&gt;Y de hecho, no la tuvo aquella fatídica noche mexicana de 1940, pese a lo que Trotsky predicó en vida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Extractos de obra de J. M. Servín&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5602068-1712798390499805387?l=hiperrealismodefondo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/feeds/1712798390499805387/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5602068&amp;postID=1712798390499805387' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/1712798390499805387'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/1712798390499805387'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/2009/11/trotsky-el-camarada-hereje-publicado-en.html' title='Trotsky, el camarada hereje (revista Día Siete 483. nov. 2009)'/><author><name>J. M. Servín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927167306074684005</uri><email>jmblase@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='02406711134141937870'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/SwyA3msmvCI/AAAAAAAAAN4/xE1FMM9bMfk/s72-c/images.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5602068.post-1427646392895738796</id><published>2009-10-20T18:31:00.001-05:00</published><updated>2009-10-20T18:33:59.790-05:00</updated><title type='text'>Si mis padres vivieran</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;publicado en la revista Día siete 478, octubre 2009&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A finales de los años sesenta mis padres solían llevar a su familia al Dinamo número cuatro, a las faldas de los bosques al poniente de la ciudad de México. Yo era el penúltimo de diez hermanos y no había uno de nosotros que renegara del día de campo entre pinos, un arrollo de agua limpia y olor a carbón de los puestos de quesadillas. Nos acompañaban los amigos de mis padres y sus respectivas jinais (así le decía mi madre a su prole y a la de sus amistades), cada una con entre cuatro y siete integrantes, la mayoría niños. Era una mezcolanza entre Rocco y sus hermanos y Nosotros los pobres. El largo y tedioso trayecto de ida y vuelta del primer cuadro de la ciudad lo hacíamos en autobuses urbanos repletos cuyo penetrante olor a diesel, me provocaban náuseas. A veces pienso que mi generación vomitó su infancia en esta ciudad tras la ventanilla de un “chimeco”. &lt;br /&gt;Un domingo de tortas y tacos sudados que mi madre preparaba en casa y mantenía calientes en una canasta de mimbre recubierta de mantelillos de algodón, que luego servían para humedecerlos en el agua fría del arrollo y restregarnos la cara a los niños más chamagosos. Pulque, cerveza y cábula para los adultos, que a ratos jugaban con sus hijos futbol o escondidillas. Hombres urdiendo el negocio que daría para siempre un giro de opulencia a los paseos; sus mujeres en lo suyo, pendientes de que nada saliera de control mientras ellas hablaban de “sus cosas”, como le decían a ese chismerío de baja intensidad sobre alguien ausente. Todo ello ayudaba a afianzar los lazos filiales de la grey. &lt;br /&gt;Pasatiempos sencillos como corresponde a gente orgullosa que sabe lo que significa vivir bajo zozobra. &lt;br /&gt;Esta evocación me hace revalorar lo que mis padres entendían por “sacrificio”. En medio de tantas limitaciones se divertían al parejo de su prole del mismo modo en que le inculcaron resistir y pelear por nuestra sobrevivencia. &lt;br /&gt;Busco la complicidad del lector con mi sensación de vacío y profunda rabia ante la realidad que padecemos. No me gusta evadir mi presente, pero poco queda para sentirse optimista. No quiero pensar lo que hubiera sido de mí y de mis seres queridos tal y como están hoy las cosas en el país. Habría altas posibilidades de formar parte de las miles de víctimas de este escalofriante territorio de guerra contra el narco, pobreza y epidemias, y de miles más procesados en reclusorios por delitos que aluden alguno de los diez puntos mencionados por el presidente Calderón en su último informe de gobierno. No hay promesa ni justificación que valga para un pueblo obligado a una zafia connivencia con la Hidra del poder. &lt;br /&gt;Si mis padres vivieran.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Extractos de obra de J. M. Servín&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5602068-1427646392895738796?l=hiperrealismodefondo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/feeds/1427646392895738796/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5602068&amp;postID=1427646392895738796' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/1427646392895738796'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/1427646392895738796'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/2009/10/si-mis-padres-vivieran.html' title='Si mis padres vivieran'/><author><name>J. M. Servín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927167306074684005</uri><email>jmblase@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='02406711134141937870'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5602068.post-4661744000089626527</id><published>2009-10-08T13:12:00.000-05:00</published><updated>2009-10-08T13:12:26.066-05:00</updated><title type='text'>Historias bajo el talón de hierro: Entrevista radiofónica</title><content type='html'>&lt;a href="http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/2009/10/entrevista-rdiofonica.html"&gt;Historias bajo el talón de hierro: Entrevista radiofónica&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;http://www.tertulia.com.mx/podcasts/080321EntrevistaJMServinAlfinaldelvacio.mp3&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Extractos de obra de J. M. Servín&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5602068-4661744000089626527?l=hiperrealismodefondo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/2009/10/entrevista-rdiofonica.html' title='Historias bajo el talón de hierro: Entrevista radiofónica'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/feeds/4661744000089626527/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5602068&amp;postID=4661744000089626527' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/4661744000089626527'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/4661744000089626527'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/2009/10/historias-bajo-el-talon-de-hierro.html' title='Historias bajo el talón de hierro: Entrevista radiofónica'/><author><name>J. M. Servín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927167306074684005</uri><email>jmblase@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='02406711134141937870'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5602068.post-7177127260281335999</id><published>2009-09-12T20:40:00.013-05:00</published><updated>2009-09-26T09:02:23.179-05:00</updated><title type='text'>Reseñas de Chambres pour personnes seules en diarios parisinos, marzo/09</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/SrvpNFvkdQI/AAAAAAAAANo/w1aL43_-spY/s1600-h/latinos0309.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 144px; height: 200px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/SrvpNFvkdQI/AAAAAAAAANo/w1aL43_-spY/s200/latinos0309.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5385154190540829954" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/Srvl0c3Z1JI/AAAAAAAAANQ/Xf50IVtdosk/s1600-h/pagedellibraires0309.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 223px; height: 119px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/Srvl0c3Z1JI/AAAAAAAAANQ/Xf50IVtdosk/s200/pagedellibraires0309.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5385150468716090514" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/SqxRXKY2bjI/AAAAAAAAANI/XCmqGLY3s8k/s1600-h/salondulivre.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 200px; height: 150px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/SqxRXKY2bjI/AAAAAAAAANI/XCmqGLY3s8k/s200/salondulivre.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5380765113168326194" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/SqxQOaYtWtI/AAAAAAAAANA/2LN4h0NZb0w/s1600-h/Chambres+pour+personnes+seules+-T%C3%A9l%C3%A9rama+-+11_03_09_1.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 173px; height: 200px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/SqxQOaYtWtI/AAAAAAAAANA/2LN4h0NZb0w/s200/Chambres+pour+personnes+seules+-T%C3%A9l%C3%A9rama+-+11_03_09_1.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5380763863332248274" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Espacio de exhibición y venta en el Salón del libro de París&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/SqxPJ8SvtKI/AAAAAAAAAM4/DHDlNRQKnk0/s1600-h/Le+magazine+litteraire-mars+09.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 200px; height: 85px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/SqxPJ8SvtKI/AAAAAAAAAM4/DHDlNRQKnk0/s200/Le+magazine+litteraire-mars+09.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5380762687023068322" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/SqxOVH5uhlI/AAAAAAAAAMw/VZ_S03zibpo/s1600-h/Servin+-+Liberation+-+5+mars+09.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 165px; height: 200px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/SqxOVH5uhlI/AAAAAAAAAMw/VZ_S03zibpo/s200/Servin+-+Liberation+-+5+mars+09.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5380761779606292050" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/Srvl06F7oGI/AAAAAAAAANY/YVWrCRzfLtc/s1600-h/lesinrockuptibles0309.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 155px; height: 200px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/Srvl06F7oGI/AAAAAAAAANY/YVWrCRzfLtc/s200/lesinrockuptibles0309.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5385150476561653858" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Extractos de obra de J. M. Servín&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5602068-7177127260281335999?l=hiperrealismodefondo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/feeds/7177127260281335999/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5602068&amp;postID=7177127260281335999' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/7177127260281335999'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/7177127260281335999'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/2009/09/resena-de-chambres-pour-les-personnes.html' title='Reseñas de Chambres pour personnes seules en diarios parisinos, marzo/09'/><author><name>J. M. Servín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927167306074684005</uri><email>jmblase@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='02406711134141937870'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/SrvpNFvkdQI/AAAAAAAAANo/w1aL43_-spY/s72-c/latinos0309.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5602068.post-4508907411084330164</id><published>2009-09-01T14:33:00.004-05:00</published><updated>2009-09-10T16:07:34.970-05:00</updated><title type='text'>El hombre del brazo de oro (publicado en la Revista Día Siete  471. Agosto 2009)</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La noche del 6 de abril de 2009 se celebraron en el Steppenwof Theatre de Chicago, los cien años del natalicio de Nelson Algren, &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;escritor nacido en esa ciudad un 28 de marzo. La nutrida asistencia tuvo oportunidad de escuchar durante casi dos horas lecturas dramatizadas de la obra de Algren en la voz de los también escritores Barry Gifford, Don DeLillo y Russel Banks, y del actor Willem Dafoe.  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 200%;"&gt;Digno homenaje para quien con su novela &lt;i style=""&gt;The man with the golden arm&lt;/i&gt;, explorara a profundidad la tragedia existencial del adicto a las drogas, excluido y criminalizado ya desde entonces, por una sociedad que hoy se resiste a aceptar el fracaso de la cruzada mundial contra el narcotráfico. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 200%;"&gt;Algren se anticipó a la generación &lt;i style=""&gt;Beat&lt;/i&gt;, al escribir sobre la experiencia de la marginalidad en las grandes urbes, sin idealizaciones ni imposturas. Se sentía comprometido con los desposeídos de un país que sólo propagaba logros. De joven, como jornalero migrante en busca de empleo en el sur de Estados Unidos, vivió en carne propia la pobreza alarmante provocada por la recesión económica que azotó al país y al mundo en la década de los treinta. Esto y su breve experiencia como recluta durante la Segunda Guerra Mundial, le dieron suficiente material literario para sus obras futuras. &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/SqlqINPOHgI/AAAAAAAAAMo/Daw9GyzuaPs/s1600-h/algrenn.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 148px; height: 200px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/SqlqINPOHgI/AAAAAAAAAMo/Daw9GyzuaPs/s200/algrenn.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5379947919095766530" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 200%;"&gt;&lt;i style=""&gt;The man with the golden arm&lt;/i&gt; consagró a Algren como uno de los escritores estadounidenses más importantes de la Posguerra. Publicada en noviembre de 1949, cuenta la historia de Frankie Machine, un excombatiente adicto a la heroína. De regreso a Chicago, su ciudad de origen, es continuamente acosado por la policía, cae preso y logra regenerarse. Una vez en libertad, tiene que lidiar con Zosh, su mujer, quien para retenerlo con ella, finge parálisis atada a una silla de ruedas. Frankie es presa de la desesperación y temeroso del porvenir sombrío que le espera en un barrio miserable, luego de haber prestado sus servicios a la patria, recae en la droga tras un fallido intento de convertirse en baterista de una orquesta de jazz; termina refugiándose en su antigua actividad como tallador de cartas en garitos clandestinos. No hay posibilidad de redención para tipos como Frankie, ocupados la mayor parte el tiempo en mantenerse lejos de la cárcel. Prostitutas, estafadores y alcohólicos que habitan edificios miserables forman parte del escenario que rodea al hombre del brazo de oro. El desolado antihéroe sucumbe a la codicia del traficante Louie, una presencia tan abrasiva como la heroína que vende; ambos entienden lo inevitable de ese despertar en algún callejón suplicando por otro pinchazo en las venas del brazo. Louie insiste a Frankie que los adictos que claman no poder dejar la droga, mienten. Según el primero, el uso constante del narcótico es síntoma de un castigo subconsciente, por culpas reprimidas del pasado.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 200%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: normal; color: rgb(0, 0, 238);"&gt;&lt;img src="http://1.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/Sp137kC3IiI/AAAAAAAAAMA/aLs9BM2rzo0/s200/TheManwiththeGoldenArm_poster.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5376585395321905698" style="margin: 0px 10px 10px 0px; float: left; cursor: pointer; width: 132px; height: 200px;" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 200%;"&gt;Con un estilo elegante y vigoroso, a lo largo de su abundante bibliografía, Algren escribió sobre la imposibilidad de vencer. Sus personajes se expresan a susurros, en permanente agonía debido a sus adicciones y tragedias alimentadas por un mundo amoral; parecen ajenos a su pesadilla cotidiana que los destina a morir sin epitafio. Su realidad es un microcosmos de soledades compartidas. Templados en la derrota inspiran la compasión que Algren, con lucidez casi beatífica, supo configurar como rasgo inconfundible de su narrativa comprometida con los habitantes de barrios marginales. Frankie Machine, representa el inminente desmoronamiento de un proyecto económico global que hoy condena al abismo a paíse enteros en todo el mundo. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 200%;"&gt;En los años previos a la escritura de &lt;i style=""&gt;The man with the golden arm&lt;/i&gt;, llevada exitosamente al cine en 1955 por Otto Preminger, Algren vivió un tormentoso romance con Simone de Beauvoir, con quien viajó a México, entre otros países. Se conocieron cuando Algren fue dado de baja del ejército en Europa y tuvo oportunidad de conocer a Sartré en París, quien tradujo &lt;i style=""&gt;Never come morning&lt;/i&gt;, novela publicada en 1942 y que vendería un millón de ejemplares: “Creo que le gusté a la cotorrona porque yo era todo lo contrario a su &lt;&lt;compañero&gt;&gt;. Es decir, Sartré como cualquier otro pensador profesional, desde que tiene quince años sabe que en vez de obtener un título como médico va a convertirse en escritor. Entonces absorbe la tradición francesa y actúa en consecuencia. Para un intelectual de carrera no hay nada más normal que razonar lo que destroza emocionalmente a alguien menos sofisticado. Creo que de algún modo esto me hizo atractivo a ambos amigos. Pero no se crea que me gustó mucho lo que Simone escribió en &lt;i style=""&gt;Los mandarines&lt;/i&gt;. No me reconocí. Fantasea como solterona. En fin, ella y su &lt;&lt;compañero&gt;&gt; son mas deshonestos que una prostituta y su chulo”.&lt;/compañero&gt;&lt;/compañero&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 200%;"&gt;Ganadora del National Book Award en 1950, &lt;i style=""&gt;The man with the golden arm&lt;/i&gt; marca un punto de quiebra con toda una literatura posterior que tomó las drogas y las adicciones como eje narrativo. Pese a no contar con una traducción decorosa al español, goza de actualidad gracias a su exploración profunda en el hastío y el desenfreno, sobre todo moral, que embarga al habitante de las grandes urbes; es un enfrentamiento con el curso de la historia contemporánea y el fracaso de sus dogmas. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 200%;"&gt;El furioso individualismo de Algren ha pasado desapercibido en México, quizá por su poca afinidad con novelistas identificados con el desencanto juvenil y la narcosis como un estilo de vida a contracorriente de una realidad sujeta a prohibiciones institucionales. Por poner un ejemplo recurrente, &lt;i style=""&gt;Junkie&lt;/i&gt;, de William S. Burroughs fue publicada en 1953. Sin embargo, &lt;i style=""&gt;The man with the golden arm&lt;/i&gt;, obra cumbre de Algren, tiene puntos de contacto con el presente mexicano, plagado de ciudades inhabitables e interrogantes sin respuesta, sobre el destino de millones de víctimas que de un modo u otro, viven atrapadas en el flagelo de las drogas y el crimen. Frankie Machine, “el hombre del brazo de oro”, es un retrato del enajenado, el marginado, el vencido, el proscrito; uno de los tantos exluidos de un proyecto histórico global que protagoniza la inagotable crónica de hipocresías y promesas de bienestar tan dañinas, o más, que las drogas duras. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Nelson Algren murió el nueve de mayo de 1981 a los setenta y dos años. Poco después, su amigo el escritor Kurt Vonnegut declaró que Algren sabía que los pobres no eran los santos que otros autores retrataban sentimentalmente. &lt;i style=""&gt;The man with the golden arm&lt;/i&gt; cumple sesenta de publicación. Permanece joven como retrato de individuos que viven en el límite de la resistencia al olvido.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 200%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 200%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 200%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Extractos de obra de J. M. Servín&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5602068-4508907411084330164?l=hiperrealismodefondo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/feeds/4508907411084330164/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5602068&amp;postID=4508907411084330164' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/4508907411084330164'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/4508907411084330164'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/2009/09/el-hombre-del-brazo-de-oro-publicado-en.html' title='El hombre del brazo de oro (publicado en la Revista Día Siete  471. Agosto 2009)'/><author><name>J. M. Servín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927167306074684005</uri><email>jmblase@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='02406711134141937870'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/SqlqINPOHgI/AAAAAAAAAMo/Daw9GyzuaPs/s72-c/algrenn.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5602068.post-1106867548597901107</id><published>2009-08-01T00:21:00.006-05:00</published><updated>2009-10-20T19:27:54.020-05:00</updated><title type='text'>Mientras eso sucede (publicado en la revista Día Siete 464 (19/07/09)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/St5Mh_gYuzI/AAAAAAAAANw/4T7Cy74P-qg/s1600-h/Ditoria+025.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 214px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/St5Mh_gYuzI/AAAAAAAAANw/4T7Cy74P-qg/s320/Ditoria+025.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5394833550503099186" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;fotografía de Moramay Herrera Kury&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esta época de miedos colectivos e incertidumbre ante la muerte, me ha hecho recordar algunas de mis emociones más intensas en momentos de duelo. Esto comenzó hace treinta años con la muerte de mi madre, a la que siguieron la de mi padre, la de mis dos hermanos mayores y un par de amigos entrañables. Pocas cosas se comparan al pasmo que antecede a la aceptación de la pérdida definitiva. No importa cuántas veces nos haya ocurrido antes, siempre tendrá la intensidad trágica de lo inevitable. De ahí que la frase “descanse en paz” conlleve un deseo de que nuestro trayecto a un mismo final sea sin angustias ni temores agobiantes.&lt;br /&gt;No me queda duda de que estamos condenados a vivir y morir solos, aún en situaciones de emergencia colectiva. Pese a la cercanía de los seres queridos, nunca podremos expresar plenamente, a no ser al momento de vernos reflejados en el semblante del amortajado, nuestras emociones más honestas.&lt;br /&gt; Hace unas semanas hice una visita imprevista al Museo Cementerio de San Fernando, cercano a mi domicilio en el centro de la ciudad de México. Se mantiene como en sus orígenes: pequeño, limpio y ordenado de acuerdo a la exigencias de las familias acomodadas de la época: las únicas que podían cubrir los onerosos costos de una inhumación en este exclusivo mausoleo. Los restos del presidente Juárez descansan ahí. Hoy en día llama la atención que en los alrededores  sucios y alicaídos, pululen decenas de indigentes y menesterosos que parecen  al acecho del momento oportuno de profanar las tumbas y tomar el lugar de sus ilustres difuntos.&lt;br /&gt;Invitado por una amiga que quería retratarme rodeado de lápidas y nichos, tuve oportunidad de reflexionar sobre la barrera que oponemos a nuestra relación con la muerte. Cobijado por la apacible atmósfera del recinto en esa mañana soleada, inicié una fugaz cuenta regresiva del tiempo transcurrido en mi vida. Infancia, adolescencia y juventud extraviadas en un escenario de calamidades y alegrías efímeras. Las mujeres que se han ido y llegado. Cientos de calles inhóspitas, embriagadoras o cosmopolitas. Las cabezas ya canosas que se alejan en la memoria o me asedian como al eslabón perdido de sus nostalgias y fracasos. Sin embargo, nada de esto es indispensable para adueñarme de mi presente, con todo y las aprensiones que forman parte de mi identidad.&lt;br /&gt; No busco una complicidad con la muerte, aunque debo reconocer que un cementerio de tiempos de la Reforma, se presta para ello. La sobria nobleza del conjunto y su finalidad ceremoniosa, dignifican a una ciudad legendaria por el desprecio a la vida y veneración a la tragedia. Sólo días después de mi visita, supe a través de un folletito turístico, que ée mausoleo se negó a recibir a miles de muertos de cólera durante la epidemia que azotó a la capital del país en 1833.&lt;br /&gt; No tengo manera de saber si llegada la hora, reflejaré la tranquilidad de semblante que acompañó a mis muertos en su última despedida. Me daría un gran alivio irme sin remordimientos. Mientras eso sucede, una fotógrafa de sepulcros logró que alguien como yo, consolara el siempre vivo temor de morir sin que nadie honre mi memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Extractos de obra de J. M. Servín&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5602068-1106867548597901107?l=hiperrealismodefondo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://xml.diasiete.com/pdf/464/18HASTAATRAS.pdf' title='Mientras eso sucede (publicado en la revista Día Siete 464 (19/07/09)'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/feeds/1106867548597901107/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5602068&amp;postID=1106867548597901107' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/1106867548597901107'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/1106867548597901107'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/2009/08/mientras-eso-sucede-publicado-en-la.html' title='Mientras eso sucede (publicado en la revista Día Siete 464 (19/07/09)'/><author><name>J. M. Servín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927167306074684005</uri><email>jmblase@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='02406711134141937870'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/St5Mh_gYuzI/AAAAAAAAANw/4T7Cy74P-qg/s72-c/Ditoria+025.JPG' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5602068.post-7068437105715220881</id><published>2009-07-15T21:31:00.008-05:00</published><updated>2009-07-16T13:50:35.922-05:00</updated><title type='text'>El impacto de la delincuencia en la modernidad de la ciudad de México</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;mso-pagination: none;tab-stops:28.0pt 56.0pt 84.0pt 112.0pt 140.0pt 168.0pt 196.0pt 224.0pt 252.0pt 280.0pt 308.0pt 336.0pt; mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;Una manera de comprender&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt; en mayor profundidad la convulsionada realidad actual de México, es&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt; aproximándonos a la transmisión de los símbolos más perturbadores. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;La nota roja periodística es uno de ellos, por su trascendencia como testimonio&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt; de un proyecto de nación fallido desde su génesis&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;La prensa mexicana que iniciaba su modernidad técnica a principios del siglo XX, se desarrolló en un contexto político de dictadura. El capitalismo naciente, cobijado por el porfiriato, favoreció la explotación de la mano de obra y justificó la construcción de un amplio aparato represivo: un ejército disciplinado y profesional y nuevos cuerpos policiacos para la vigilancia, organización y mayor control de los espacios públicos. Todo esto propició una violencia social muy peculiar a través de reglamentarismos y puniciones severas contra el pueblo, que resistió trasgrediendo la ley de diversas maneras, muchas veces radicales, violentas e ingeniosas que subsisten adaptándose a los tiempos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right:-.35pt;text-align:justify;text-indent: 35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;Hoy en día el crimen y el escándalo tienen un papel decisivo como plusvalía en la industria de la información y el entretenimiento globalizados que, en México, determinan en buena medida nuestra voluble conciencia de lo que somos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right:-.35pt;text-align:justify;line-height: 150%;tab-stops:-92.15pt 424.9pt"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;Las fotografías de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;El Impacto de la Modernidad&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt; de Jesse Lerner (Turner-Conaculta-INAH, 2007), extraídas del Archivo Casasola y de publicaciones policiacas, muestran seres y ambientes sin memoria ni abolengo, hijos de la fatalidad y de las estadísticas; extraviados en el limbo del tiempo, que recobran su alma y presencia entre los vivos, a través de fotografías que datan de mediados del siglo XIX como registros fenotípicos y antropométricos de delincuentes y pobres tal y como lo dictaba el darwinismo social, y a finales del mismo siglo, la naciente escuela criminológica positivista creada por Cesare Lombroso. Durante las primeras décadas del siglo XX, la fotografía criminal se ocupó de las dramatizaciones de testigos y detenidos y pocas veces&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;del registro directo de la tragedia del momento. Las explicaciones y estigmatizaciones a las conductas desviadas de la plebe, corrieron por cuenta de sociólogos y abogados como Julio Guerrero, que en &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;La Génesis del crimen en México: Estudio de psiquiatría social, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;publicado en 1901, afirma que la delincuencia se encubaba “entre aquellos derrotados por la vida”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;Hubo que concluir el conflicto armado de la Revolución y con éste la consolidación del periodismo como el “quinto poder”, para que el fotógrafo de crímenes adquiriera identidad propia en la incipiente y vergonzante (pero cada vez más redituable) nota roja de los periódicos y revistas especializadas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right:-.35pt;text-align:justify;line-height: 150%;tab-stops:-92.15pt 424.9pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(51, 51, 51);   line-height: 14px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;img src="http://www.solromo.com/images/articulos/fotografia/libro_crimen02.jpg" width="300" height="232" alt="Cadáver con pistola" style="border-top-style: none; border-right-style: none; border-bottom-style: none; border-left-style: none; border-width: initial; border-color: initial; " /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);   line-height: 24px; "&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;Como si hubiera de fondo un melancólico conjunto de cuerdas ejecutando una marcha fúnebre, las imágenes brutales y fascinantes de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;El Impacto de la modernidad&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;, al igual que los ensayos que las contextualizan, invitan a una profunda reflexión sobre la trascendencia de la memoria iconográfica en nuestra relación con el aquí y el ahora, más allá de la finalidad ideológica original, lombrosiana, de las fotografías.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right:-.35pt;text-align:justify;line-height: 150%;tab-stops:-92.15pt 424.9pt"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;La tragedia cotidiana recuperada en su grandiosidad inagotable como elemento transgresor, deja de ser parte del inventario judicial y herramienta del control social. &lt;span class="Apple-style-span"  style=" ;font-family:Georgia;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;El Impacto de la Modernidad&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt; disecciona la construcción de nuestra identidad a través de los estereotipos raciales como objeto de repugnancia, vergüenza, y compasión. Es preciso hurgar en el cometido original de las fotografías, para entender los usos e interpretaciones del cuerpo en la génesis de la criminología mexicana y su relación con el periodismo sensacionalista.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;La obra de Lerner se inserta de manera afortunada dentro de una rara estirpe de publicaciones documentales, más o menos recientes en México, que exploran la fotografía judicial con el rigor y mirada de las vanguardias artísticas. El caos y el pavor que sombrean la historia de los bajos fondos mexicanos pueden apreciarse en &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;Yerba, goma y polvo &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;de Ricardo Pérez Monfort (Era-Conaculta-INAH, 1999), y en &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;El Teatro de los Hechos&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt; de Enrique Metinides (Gobierno del Distrito Federal, 2000), quien ha llevado a niveles de excelsitud esta clase de testimonio judicial gráfico que bien podría llamarse “arte lombrosiano”. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right:.9pt;text-align:justify;text-indent: 35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;El carácter evidente de las costumbres, el hecho de que el cuerpo se presente como entidad obvia –pura realidad- resultado de un largo y complejo proceso de identificación incuestionable, otorga una diferencia natural entre los sexos y los procesos de exclusión a que dan lugar; a las distinciones entre niños, jóvenes y ancianos, lo mismo que hace innecesario aclarar las diferencias entre grupos étnicos y raciales, rurales y citadinos, pobres y ricos, feos y bellos. A decir de Lerner “La fotografía criminalística del Archivo Casasola, que circulaba ampliamente en periódicos y revistas especializadas en la materia, tuvo un papel decisivo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;en la creación y definición de la angustia con la que México entraba en el mundo moderno”. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right:.9pt;text-align:justify;text-indent: 35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;La nota roja es un anfiteatro donde vemos al cuerpo supliciado, torturado, desmembrado y subordinado a minuciosos dispositivos y disciplinas que lo cercan, lo marcan, le imponen signos, usos y funciones; se ve sometido a una sociedad disciplinaria que emplea técnicas, procedimientos y discursos para formar (y deformar) individuos e identidades. En esta extensa red de relaciones cuerpo-individuo, espíritu y materia son actores principales, cuyo único papel es padecer o ejercer poder. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right:.9pt;text-align:justify;text-indent: 35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;En la escena que presencian los mirones y los peritos, está el cuerpo concreto, real, el que cobra soberanía a través del delito y la contundencia de un acto sin palabras. Es la cristalización o lo diezmado de éstas, por más que la narración policiaca de no ficción otorgue al suceso una fuerza expresiva teñida de humorismo involuntario y adjetivaciones espectaculares que brindan un contexto narcisista al crimen, pero sobre todo a la víctima y al criminal. Es posible que la víctima objetive la instancia de la ley, pero como castigo al otro. Es posible que su presencia objetive su identificación con la ley, con la ley implacable que castiga al otro por sus faltas y pecados, incluso con saña. El cuerpo del criminal aloja en sus acciones, en su delito, la presencia cruel del superyo endiosado. El cuerpo como delito también hospeda la culpa que se castiga decididamente (o por lo menos idealmente) en el otro. La impunidad y la “justicia” aparecen como metarelato subyacente en la investigación histórica.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right:.9pt;text-align:justify;text-indent: 35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="color: rgb(51, 51, 51);   line-height: 15px; font-family:Arial;font-size:10px;"&gt;&lt;img src="http://www.solromo.com/images/articulos/fotografia/libro_crimen06.jpg" width="212" height="286" alt="torre de guardia en Lecumberri" style="border-top-style: none; border-right-style: none; border-bottom-style: none; border-left-style: none; border-width: initial; border-color: initial; " /&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="color: rgb(0, 0, 0);   line-height: 24px; font-family:Georgia;font-size:16px;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;Tal y como lo expone &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;El Impacto de la Modernidad&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;, en la fotografía criminal no existe un diálogo entre la lente y su objeto, aquélla sentencia sin apelación. En su cercanía, la imagen señala al objeto que enfrenta el escrutinio y jamás verá el resultado. El trípode de la cámara del registro policial, es también frío legista de muertes condenadas al anonimato casi siempre, pero que trascienden el tiempo a través de interrogantes: ¿Quién era el muerto?, ¿Por qué murió?, ¿De qué vivía?, ¿Vivía donde lo mataron o sólo fue a encontrarse con su destino? La lente, muchas veces por arriba de su objeto y encubierta por la explosión del magnesio, otorga al efecto condenatorio, el aura reservada a las divinidades.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;Hasta hoy la fotografía judicial reproduce el modelo darwiniano de la evolución de la especie y la teoría derivada de ésta, propuesta por Cesare Lombroso (seguidor del naturalista inglés, pero sobre todo del sobrino de éste, Sir Francis Galton con sus teorías de la eugenesia) sobre el criminal nato; estigmas que en nuestros días resultan mascaradas de lo obvio: pueblos completos victimizados. Confinada a lo más denigrado y denigrante del periodismo impreso, la fotografía criminal registra la adrenalina inmovilizada, el crimen y su castigo antes que todo moral: ya que éste pasa por un largo y muchas veces interminable proceso -en el sentido kafkiano- de ventilación que hace del delincuente y del aparato judicial una metáfora de la atemporalidad.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:0cm;margin-right:-.35pt;margin-bottom: 0cm;margin-left:2.85pt;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;line-height: 150%;tab-stops:-92.15pt"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;Las imágenes de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;El Impacto de la Modernidad&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt; prefiguran sin proponérselo un estilo y el agudo sentido de tragicomedia que en las décadas siguientes con toda intención, fotógrafos como el ya mencionado Metinides elevarían al rango de epopeya. El crimen y la muerte nunca pierden su mórbida fascinación con el paso del tiempo. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:0cm;margin-right:-.35pt;margin-bottom: 0cm;margin-left:2.85pt;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;line-height: 150%;tab-stops:-92.15pt"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;Al revestir la tragedia de un halo religioso, aceptamos la omnisciencia del Mal en el doble castigo –exclusión y escrutinio público- a los trasgresores de los preceptos divinos. Las fotografías, en su papel de obituario y purgatorio, adquieren interpretaciones extraordinarias por sus detalles útiles a la ética policial que antepone el orden a la vida. El fotógrafo y su cámara funcionan como ministerio público de una mayoría silenciosa, condenada a servir como “ejemplo” a la vez que constata la eficacia de las fuerzas del orden. Con la fotografía, el sujeto es aprehendido como parte de la infalibilidad de la ley y del axioma: “el crimen no paga” (aunque los hechos demuestren que sí, y que muchas veces vale la pena correr el riesgo). &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:0cm;margin-right:-.35pt;margin-bottom: 0cm;margin-left:2.85pt;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;line-height: 150%;tab-stops:-92.15pt"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;La vulnerabilidad del delincuente y de la víctima, convertidos en modelo, realza el impacto&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:red;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;atemporal&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:red;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;del melodrama sangriento en un solitario y elocuente testimonio en blanco y negro. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:0cm;margin-right:-.35pt;margin-bottom: 0cm;margin-left:2.85pt;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;line-height: 150%;tab-stops:-92.15pt"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:0cm;margin-right:-.35pt;margin-bottom: 0cm;margin-left:2.85pt;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;line-height: 150%;tab-stops:-92.15pt"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;El impacto de la Modernidad, fotografía criminalística en la ciudad de México&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;. Jesse Lerner, Turner, CONACULTA, INAH. 2007.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Extractos de obra de J. M. Servín&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5602068-7068437105715220881?l=hiperrealismodefondo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/feeds/7068437105715220881/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5602068&amp;postID=7068437105715220881' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/7068437105715220881'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/7068437105715220881'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/2009/07/el-impacto-de-la-delincuencia-en-la.html' title='El impacto de la delincuencia en la modernidad de la ciudad de México'/><author><name>J. M. Servín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927167306074684005</uri><email>jmblase@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='02406711134141937870'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5602068.post-5547490030509635707</id><published>2009-05-23T20:17:00.007-05:00</published><updated>2009-05-24T11:57:56.050-05:00</updated><title type='text'>Tiempo de Literatura Mexicali 2009</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/Shl78bAufBI/AAAAAAAAAKs/ngRWYXAw0Vs/s1600-h/IMG_3307.JPG"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/Shl6jvjkGCI/AAAAAAAAAKk/NRyLPtTwFKQ/s1600-h/IMG_3330.JPG"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/Shio_EFyR4I/AAAAAAAAAKc/gxDDN6JU-gk/s1600-h/IMG_3332.JPG"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;(fotografías de Bibiana Camacho)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/ShiiHlEyyyI/AAAAAAAAAKE/iCJa1fhTQ08/s1600-h/IMG_3274.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 150px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/ShiiHlEyyyI/AAAAAAAAAKE/iCJa1fhTQ08/s200/IMG_3274.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5339195609342724898" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;line-height:150%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;Encuentros&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;Un encuentro de cualquier tipo supone una aventura interminable que genera conflictos emocionales cargados de adrenalina. Significa trabajo duro con uno mismo para sobreponerse al miedo a lo desconocido y a todo aquello que construye nuestros prejuicios y certezas, de otro modo sería imposible asumir el riesgo de vivir plenamente el aquí y el ahora. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;Desde donde se le aborde, un encuentro es terrorífico, fascinante e inolvidable aun cuando encontremos similitudes e intensidades con otros anteriores.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;La vida es un &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;dejà vu&lt;/i&gt; continuo. Cada quien madura su experiencia diaria apostando a la riqueza inasible del recuerdo personal. Los hechos vividos acumulan lentamente las memorias que registran nuestro paso por el mundo. En este sentido, la literatura en sus distintas manifestaciones, nos ayuda a interpretar y dar sentido al vacío de la existencia. Es un medio de expresión generoso y exigente para introducirse en la complejidad de las emociones humanas. A veces, a través de la disidencia de opiniones; a veces, mediante el diálogo y la interlocución con el buscado e indefinible destinatario de nuestro mensaje.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 238); line-height: normal; "&gt;&lt;img src="http://2.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/ShijP-zI1vI/AAAAAAAAAKM/Uu8mfDzCxa4/s200/IMG_3266.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5339196853198575346" style="float: right; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 10px; margin-left: 10px; cursor: pointer; width: 200px; height: 150px; " /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;Un hombre puede cometer muchos errores a lo largo de su vida sin tener que arrepentirse. Otra cosa sería si el remordimiento le impide ir en pos de un suceso que pudo cambiar su suerte. Básicamente creo que hay dos tipos de individuo, el que va al encuentro de sí mismo asumiendo los riesgos que conlleva, y quien prefiere refugiarse en la indolencia de lo que solemos llamar “destino”. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;Jamás hubiera elegido a la literatura como experiencia de vida de haber optado por lo segundo. Todos los días me descubro a través de la ciudad de México: desquiciada, brutal y fascinante. Es parte de mí. Mi obra es eso y no otra cosa: una sucesión de encuentros conmigo mismo. &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Moby Dick&lt;/i&gt; y &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Trópico de Cáncer&lt;/i&gt; me llevaron a New York, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Germinal&lt;/i&gt; y &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Viaje al final de la noche&lt;/i&gt; a París. Viajando aprendo más de mí mismo, me siento agasajado, instruido y vivo. Es una experiencia sensorial que anula cualquier cálculo. Por menos que un suceso cualquiera pueda cambiar nuestra vida, siempre tendrá el excitante elemento de lo insospechado. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;Los hombres tendemos a dejar atrás el humo negro del presente para ir más allá del tedio. Muchas veces me he preguntado a qué voy a un encuentro de escritores, según yo, casi todos se parecen (los escritores y los encuentros) en su fastidiosa e incesante exhibición de talentos pequeños y petulancias monumentales. A pesar de ello, la decisión de asistir la influye mi apuesta por una variante que abra puertas al hallazgo.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 238); line-height: normal; "&gt;&lt;img src="http://1.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/Shio_EFyR4I/AAAAAAAAAKc/gxDDN6JU-gk/s200/IMG_3332.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5339203159630956418" style="float: left; margin-top: 0px; margin-right: 10px; margin-bottom: 10px; margin-left: 0px; cursor: pointer; width: 150px; height: 200px; " /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;Al igual que en su primera edición en 2008, Tiempo de Literatura en Mexicali ha reunido voces e intensidades diversas y comprometidas con sus propios proyectos literarios y editoriales, ajenos a los intereses y centralismo de la oficialidad cultural. Desde aquello que los distingue como creadores, los participantes marcan una saludable distancia de las cortesanías como recurso escalafonario. &lt;/p&gt;  &lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 238); "&gt;&lt;img src="http://2.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/Shl6jvjkGCI/AAAAAAAAAKk/NRyLPtTwFKQ/s200/IMG_3330.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5339433587704076322" style="float: right; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 10px; margin-left: 10px; cursor: pointer; width: 150px; height: 200px; " /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;Por fortuna, hace ya algunos años que los encuentros literarios independientes han proliferado en todo el país; tienen la cualidad de confrontar mundos complejos y diferentes entre sí, están llenos de significados y próximos a nuestras inquietudes más legítimas. Cada vez son más plurales y algunos, como éste de Mexicali, sumamente divertidos. La ausencia de convenciones le asegura hasta hoy la intensidad del fuego de lo profano. Podría parecer una obviedad, pero pocos eventos de su tipo reúnen tal entusiasmo. Sin embargo, siempre hay el riesgo de sucumbir al acoso de los farsantes. Bukowski decía que los escritores son los más difíciles de soportar en página o en persona. Y son peores en persona que en página, afirmaba. No hay que tomarlo a la ligera. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;El clima y sus rigores es en lo que menos pensamos al ir tras una experiencia iniciática. Una ciudad fronteriza como Mexicali me lleva a reflexionar sobre el vacío nuclear de toda vida asolada por el desierto circundante. Con su dinámica extrema pero sin estridencias, es una inmersión incesante a lo impredecible. Sin embargo, la &lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;Auténtica Mafia Literaria&lt;/b&gt; (irónica rúbrica al despropósito que anima su proyecto), representada por Elma Correa, Esmeralda Ceballos y Samantha Luna, es responsable de que Mexicali, una vez al año, sea menos agreste, ajena e inhóspita no sólo a los fuereños, sino a la propia literatura.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 238); line-height: normal; "&gt;&lt;img src="http://3.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/Shl78bAufBI/AAAAAAAAAKs/ngRWYXAw0Vs/s200/IMG_3307.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5339435111197604882" style="display: block; margin-top: 0px; margin-right: auto; margin-bottom: 10px; margin-left: auto; text-align: center; cursor: pointer; width: 200px; height: 150px; " /&gt;&lt;img src="http://1.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/ShimIp-4kNI/AAAAAAAAAKU/WiT9WuCaph4/s200/IMG_3222.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5339200025886494930" style="display: block; margin-top: 0px; margin-right: auto; margin-bottom: 10px; margin-left: auto; text-align: center; cursor: pointer; width: 200px; height: 150px; " /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;La tarea de escribir esta presentación habría sido mucho más sencilla si pudiera enumerar cada uno de los momentos de camaradería y generosa hospitalidad que recibimos los participantes. Según Lawrence Durrell, comprender la intención lo es todo. Al igual que la mejor literatura, los mejores encuentros dedicados a ella sacan a la luz los elementos conflictivos de la intimidad del hombre ( hey, miren, éste soy yo, no hay nada más que ocultar); son al fin y al cabo, parafraseando a Henry Miller, una inmejorable oportunidad para encontrar la paz, lo mismo con el amigo que con el adversario o el resentido; de aceptar gozosa y plenamente, lo peor de uno mismo como único medio seguro de transformar a nuestro favor, la bestia que habita en las profundidades del alma humana. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="right" style="text-align:right;text-indent:35.4pt; line-height:150%"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="right" style="text-align:right;text-indent:35.4pt; line-height:150%"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Extractos de obra de J. M. Servín&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5602068-5547490030509635707?l=hiperrealismodefondo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/feeds/5547490030509635707/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5602068&amp;postID=5547490030509635707' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/5547490030509635707'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/5547490030509635707'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/2009/05/tiempo-de-literatura-mexicali-2009.html' title='Tiempo de Literatura Mexicali 2009'/><author><name>J. M. Servín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927167306074684005</uri><email>jmblase@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='02406711134141937870'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/ShiiHlEyyyI/AAAAAAAAAKE/iCJa1fhTQ08/s72-c/IMG_3274.JPG' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5602068.post-5286200772971566374</id><published>2009-05-19T20:21:00.018-05:00</published><updated>2009-08-11T19:50:27.188-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Eventos'/><title type='text'>Salón del libro de París (fotografías de Bibiana Camacho)</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Guillermo Quijas, director editorial de Almadía. Así como lo ven, &lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt; &lt;/span&gt;a él le debemos la oportunidad de asistir al Salón du Livre&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/ShNyu35RJ0I/AAAAAAAAAJQ/TcciVWoHQRw/s1600-h/IMG_2708.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 240px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/ShNyu35RJ0I/AAAAAAAAAJQ/TcciVWoHQRw/s320/IMG_2708.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5337736132967868226" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/ShNvDHhsd7I/AAAAAAAAAJI/S84zDSBZHgo/s1600-h/IMG_2888.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/ShNvDHhsd7I/AAAAAAAAAJI/S84zDSBZHgo/s320/IMG_2888.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5337732082714834866" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Las caras lo dicen todo:&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt; &lt;/span&gt;En el departamento del barrio de Belleville, con Alberto "El Negro" Ibañez y Guillermo Quijas (de pie)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 20px;font-family:Courier;font-size:13;"  &gt;Camaradería y alcohol son hermanos siameses. Siempre andan pegados.&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;Jack London&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Memorias alcohólicas&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Con Brigitte, mi editora en Les Alussifs&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/ShNsIUt5cMI/AAAAAAAAAJA/Y5CxiFCc21A/s1600-h/IMG_2662.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/ShNsIUt5cMI/AAAAAAAAAJA/Y5CxiFCc21A/s320/IMG_2662.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5337728873620140226" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/ShNoyq3VOYI/AAAAAAAAAI4/hANI6a-foic/s1600-h/IMG_2611.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/ShNoyq3VOYI/AAAAAAAAAI4/hANI6a-foic/s320/IMG_2611.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5337725203073284482" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Bibiana y yo, bien crudos,  detrás del stand de Les Allusifs&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Mi traductor y amigo Robert Amutio&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/ShNedVJ5N2I/AAAAAAAAAIw/ZqlwPNqUVnI/s1600-h/IMG_2608.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/ShNedVJ5N2I/AAAAAAAAAIw/ZqlwPNqUVnI/s320/IMG_2608.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5337713841352030050" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;Tuve la oportunidad de asistir al Salón du Livre de Paris celebrado en marzo de 2009. No fui invitado oficialmente pese a que soy miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte y a que tengo una novela recientemente traducida al francés. Debo suponer que &lt;b style=""&gt;Les Allusifs&lt;/b&gt;, la editorial quebequense que publicó &lt;i style=""&gt;Cuartos para gente sola&lt;/i&gt; en enero de 2009, no cumplió a tiempo con los protocolos que me harían digno de atención para el Centro Nacional del Libro Francés y CONACULTA. Dicen que santo que no es visto no es adorado. Sin embargo, hice el viaje gracias al apoyo financiero de Almadía, la editorial oaxaqueña que tiene los derechos de esa obra en español.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Durante una semana París celebró la literatura mexicana. El evento fue dedicado a México, y el país anfitrión realizó una esmerada difusión y cobertura mediática no sólo sobre los más de cuarenta escritores invitados oficialmente bajo la premisa de tener por lo menos una obra traducida al francés, sino del contexto social y cultural de México. &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 150%;"&gt;Con mi visita pude corroborar que la mayoría de los escritores mexicanos asistentes tenían sobrados méritos para representar al país. Muchos de ellos con más de un libro en las editoriales más importantes de Francia. Fui testigo de la nutrida asistencia a la feria, de la insólita reventa de boletos a la entrada del Salón en Porte de Versaille; la organización impecable y educada, el interés que provocó la literatura mexicana reflejada en los más de 22 mil títulos vendidos tanto en francés como en español de las obras disponibles, y de las atenciones a los escritores invitados. Incluso el clima, inusualmente soleado y fresco para esa época del año, parecía parte de las atenciones de los organizadores.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 150%;"&gt;Por ello mismo me extraña la escasa difusión de los medios mexicanos para un evento de tal importancia, al desaprovechar esta oportunidad. Más allá de algunas notas informativas, de puntos de vista de algunos escritores como parte de miniencuestas y de las crónicas entusiastas de &lt;b style=""&gt;Proceso&lt;/b&gt; 1682 y 1690 correspondientes a enero y marzo respectivamente, no hubo nada que realzara la importancia de un evento literario con prestigio internacional con México por primera vez como invitado de honor. Creo que era una oportunidad de contraponer la imagen negativa que tiene el país internacionalmente, sobre todo tomando en cuenta que en plena semana del Salón du Livre, se discutía en ambos países el caso de Florence Cassez, la presunta secuestradora francesa condenada a 60 años de prisión en México. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Recorriendo las sofisticadas librerías de Saint Germain de Prés constaté que en sus aparadores se exhibían libros y fotografías de autores mexicanos, del mismo modo, en París abundó la publicidad del evento. Lo anterior haría pensar que esto llenaría de orgullo a las editoriales y autoridades culturales mexicanas y que semejantes atenciones darían material de sobra para la prensa cultural. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 150%;"&gt;Sólo canal 22 hizo cobertura del Salón du Livre y se centró en algunos escritores como Jorge Volpi. Creo que no hace falta preguntar por qué. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 150%;"&gt;Lejos de quejarme, sólo preguntaría a qué se debió lo que considero una desatención imperdonable de los medios mexicanos. La sala de prensa del pabellón de México siempre estuvo repleta de reporteros de radio, televisión y prensa escrita franceses, entrevistando a los escritores invitados. Durante una semana la literatura mexicana tuvo una relevancia que ni en México se le otorga, pese a las innumerables ferias de libro, congresos de escritores y etc. No es cuestión de cantidad o de cumplir con determinadas cuotas presupuestales y burocráticas, sino de calidad y propósitos claros. Como bien dijera en entrevista a Proceso 1682, Mónica González Dillón, funcionaria de CONACULTA, en ningún lugar del mundo es fácil ser escritor, tampoco en México, por lo que es momento de darles lugar.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 150%;"&gt;Para dar un ejemplo, tan sólo por la eficacia y profesionalismo del área de prensa de &lt;b style=""&gt;Les Allussifs&lt;/b&gt;, una editorial pequeña pero con un muy buen catálogo de autores de todo el mundo; días antes de que comenzara el evento mi libro ya había sido reseñado en varias revistas, suplementos culturales, programas de radio y televisión; y a mi llegada a París fui objeto de un número similar de entrevistas y distinciones de parte de medios importantes de radio, televisión y prensa escrita, sin contar con que una crónica mía sobre “La Mataviejitas” fue traducida por un importante semanario francés y presenté &lt;i style=""&gt;Chambre pour personnes seules&lt;/i&gt; en un auditorio repleto del Salón du Livre, acompañado de dos prestigiosos académicos franceses especializados en literatura mexicana. Ahora sí entendí lo que significa que nadie es profeta en su tierra.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: normal;font-family:Courier;font-size:13;"  &gt;&lt;h2 class="date-header" style="margin: 1.5em 0px 0.5em; font-family: 'Trebuchet MS',Trebuchet,Arial,Verdana,sans-serif; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: bold; font-size: 86%; font-size-adjust: none; font-stretch: normal; line-height: 1.4em; text-transform: uppercase; letter-spacing: 0.2em; color: rgb(204, 0, 0);"&gt;JUEVES, MARZO 26, 2009&lt;/h2&gt;&lt;div class="post hentry uncustomized-post-template" style="border-bottom: 1px dotted rgb(204, 0, 0); margin: 0.5em 0px 1.5em; padding-bottom: 1.5em;"&gt;&lt;a name="687863948060350403"&gt;&lt;/a&gt;&lt;h3 class="post-title entry-title" style="margin: 0.25em 0px 0px; padding: 0px 0px 4px; font-size: 140%; font-weight: normal; line-height: 1.4em; color: rgb(204, 0, 0);"&gt;&lt;a href="http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/2009/03/jm-servin.html" style="display: block; text-decoration: none; color: rgb(204, 0, 0); font-weight: bold;"&gt;J.M. Servín&lt;/a&gt;&lt;/h3&gt;&lt;div class="post-header-line-1"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="post-body entry-content" style="margin: 0px 0px 0.75em; line-height: 1.6em;"&gt;&lt;embed allowfullscreen="true" type="application/x-shockwave-flash" src="http://www.dailymotion.com/swf/k4iBq7kh4KyxxCZ5uw" height="256" width="320"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="http://www.dailymotion.com/video/x8o1w0_jm-servin_creation" style="color: rgb(204, 0, 0); text-decoration: none;"&gt;J.M. Servín&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Vídeo enviado por &lt;a href="http://www.dailymotion.com/slal" style="color: rgb(204, 0, 0); text-decoration: none;"&gt;slal&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="http://www.dailymotion.com/slal" style="color: rgb(204, 0, 0); text-decoration: none;"&gt;entrevista durante el Salon du Livre de Paris 2009&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;www.ameriquelatine.msh-paris.fr&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 150%;"&gt;De manera similar fueron tratados los demás escritores según su grado de importancia y publicación en sus editoriales francesas. Más no se puede pedir.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 150%;"&gt;Por lo mismo quedó exhibida la pedantería y arrogancia de los enviados de Canal 22, cuya cobertura se esmeró en captar todos y cada una de los desplantes y monerías de sus favoritos y patrón, quienes a su vez se encargaron de hablar por un país como si fueran emisarios oficiales del gobierno y la cultura de México. ¿Quién se los pidió? ¿Quién les otorgó semejantes funciones? Álvaro Cueva lo expone así en su columna de Milenio del 20 de marzo de 2009, refiriéndose a la cobertura de Canal 22: “Qué personajes más egoístas y sangrones. Cómo se nota que la mayoría de ellos lo único que les interesa es lucirse, presumir su sabiduría y despreciar cualquier cosa que se venda o que salga de sus esquemas elitistas. (…) Pero para desfiguros el de Jorge Volpi (…) en Francia se puso a hablar a nombre de Once TV México y de toda la televisión pública de nuestra nación”.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: normal;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/ShNcdx34P0I/AAAAAAAAAIo/TfrwWldy2Dg/s1600-h/IMG_2602.JPG"&gt;&lt;img src="http://1.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/ShNcdx34P0I/AAAAAAAAAIo/TfrwWldy2Dg/s320/IMG_2602.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5337711650037841730" style="margin: 0px 10px 10px 0px; float: left; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Durante una entrevista para Radio France Internacional&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Alexandre Sánchez, una bella asistente editorial de Les Allusifs; paciente traductora durante las entrevistas a medios&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 238); line-height: normal;"&gt;&lt;img src="http://2.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/ShN00p8ueDI/AAAAAAAAAJY/dpcw6xXBhKM/s320/IMG_2652.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5337738431326746674" style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 240px; height: 320px;" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;   &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 150%;"&gt;Como país atrasado a niveles indignantes, creo que somos presa de un incurable resentimiento que provoca toda clase de protagonismos y descalificaciones según se presente la oportunidad. A ello atribuyo el escaso interés de los medios informativos nacionales en su seguimiento del Salón du Livre.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 150%;"&gt;Los escritores mexicanos tenemos una bien ganada fama de engreídos y amafiados, y bien ganado tendríamos también el desinterés de los medios en cubrir presentaciones de libros y demás. Pero en el caso al que aludo es diferente y sólo hasta cierto punto entiendo la falta de empatía de los medios, aun cuando realmente vale la pena destacar&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;los logros de un grupo de individuos que han arriesgado por un proyecto de vida destinado, salvo excepciones, al fracaso en un país donde la lectura es un estorbo. Quizá de ahí el cinismo y las politiquerías que se respiran en la provincia mexicana de las letras. La venta, según reportes extraoficiales, de más de 22 mil ejemplares en menos de una semana de feria del libro en París no pareció impactar a nadie, será porque los escritores actuamos en el entendido de que no vivimos de nuestros libros y un acontecimiento de venta colectiva como el presenciado en Francia, no nos dice gran cosa, pese a que tal cantidad es casi imposible de alcanzar por los más de cuarenta invitados durante un año de ventas en las librerías de México.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 150%;"&gt;Me queda la duda, entonces, de saber qué escritores mexicanos provocan un verdadero interés más allá de nuestro país, y si acaso son leídos como para presumir unas regalías constantes y jugosas que justifiquen tanta arrogancia en algunos escritores presentes (incluso como colados) en el Salón du Livre. Sus desplantes de diva están muy por encima de su obra. Bukowski tenía mucha razón cuando afirmaba que la escritura atrae a los farsantes. ¿Qué será?, se preguntaba en el ocaso de su vida: “Los escritores son los más difíciles de soportar, en la página o en persona. Y son peores en persona que en la página, y eso es bien malo”.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 150%;"&gt;Descubrí a algunos de ellos muy ufanos en llamar la atención como si hubieran sido invitados a la corte de Versalles, sólo les faltaba un pañuelillo de seda y el rapé. Un escritor es un hombre como cualquier otro, y su actitud ante la vida no explica su escritura, ni la hace trascendente. Durante esa semana en París me di cuenta y de lo mucho que hace falta saberlo.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'Times New Roman';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 150%;"&gt;Confirmé lo fortuito y misterioso que resulta tener éxito y lectores, y que si me mantengo alerta quizá algún día terminaré de comprender por qué la arrogancia, cuando no es transmitida por los dioses, sólo hace más evidente la presencia de los impostores. &lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Extractos de obra de J. M. Servín&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5602068-5286200772971566374?l=hiperrealismodefondo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/feeds/5286200772971566374/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5602068&amp;postID=5286200772971566374' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/5286200772971566374'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/5286200772971566374'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/2009/05/salon-del-libro-de-paris.html' title='Salón del libro de París (fotografías de Bibiana Camacho)'/><author><name>J. M. Servín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927167306074684005</uri><email>jmblase@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='02406711134141937870'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/ShNyu35RJ0I/AAAAAAAAAJQ/TcciVWoHQRw/s72-c/IMG_2708.JPG' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5602068.post-8655684292539200568</id><published>2009-05-11T19:08:00.005-05:00</published><updated>2009-05-11T19:27:16.406-05:00</updated><title type='text'>Publicado en El Ángel de Reforma, 10/05/09</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/SgjAYMg407I/AAAAAAAAAIg/l5LnsgBX_aM/s1600-h/IMG_3179.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/SgjAYMg407I/AAAAAAAAAIg/l5LnsgBX_aM/s320/IMG_3179.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5334725280528913330" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/Sgi_0pCUR6I/AAAAAAAAAIY/sbQ5ibTvKcA/s1600-h/IMG_2935.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/Sgi_0pCUR6I/AAAAAAAAAIY/sbQ5ibTvKcA/s320/IMG_2935.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5334724669710026658" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:150%;mso-outline-level:1"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;span style="Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Epidemia en la ciudad de las distopias&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:150%;mso-outline-level:1"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;(fotografías de Bibiana Camacho)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:150%"&gt;&lt;span style="Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;No hay nada más asombroso en este país que su capacidad para convertir el miedo colectivo en una pretendida alianza solidaria entre gobernantes y gobernados. Lo que comienza como una alerta máxima de seguridad nacional, se transforma en una comedia de enredos pues las autoridades, en su afán de convencernos de la pertinencia de sus decisiones, sólo incrementan el desconcierto y el malestar generalizado, debido a las incongruencias entre la realidad inmediata de las mayorías respecto al sacrificio que se les pide. &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;text-indent:35.4pt;line-height:150%"&gt;&lt;span style="Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Desde que el Secretario de Hacienda Agustín Carstens diagnosticó como un “catarrito” los efectos de la recesión económica mundial en México, pareciera que el alud de contingencias que azota al país, es provocado por un mal fario. &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;text-indent:35.4pt;line-height:150%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align: none;text-autospace:none"&gt;&lt;span style="Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;De pronto, la ciudad de México despertó el 23 de abril con la estremecedora noticia de que un virus de influenza porcina, desconocida hasta entonces, se propagaba como epidemia, obligando a las autoridades federales y locales a imponer severas medidas sanitarias. Gobernantes y gobernados se identificaron compartiendo su pánico a través de una impresionante e inédita campaña informativa que acaparó los espacios de todos los medios de comunicación. &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;text-indent:35.4pt;line-height:150%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align: none;text-autospace:none"&gt;&lt;span style="Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;La insoportable arrogancia de una clase media pretendidamente informada contraatacó con burdas teorías conspiracionistas: &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-bidi-line-height: 150%;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-bidi-font-family:Verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Un ataque terrorista biológico que buscaba matar a Barack Obama en su visita a México; el Gobierno de Estados Unidos busca apoyar, con una epidemia inexistente, a la economía de su país o a las grandes empresas farmacéuticas; ocultar los problemas que sufre México y fortalecer al PAN en las elecciones del próximo mes de julio; una conspiración del Gobierno mexicano y los medios de comunicación para ocultar, al contrario de la versión anterior, la gravedad de una epidemia incontrolable que ha dejado millares de muertes; una conspiración de los productores de res (o de pollo) para afectar a los porcicultores. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;text-indent:35.4pt;line-height:150%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align: none;text-autospace:none"&gt;&lt;span style="Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Por si fuera poco, el lunes 27 de abril&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;antes del mediodía, un temblor de 5.7 grados Richter, sacudió a la ciudad de México. Estaban dados todas las condiciones para que la paranoia colectiva apoyara las apresuradas y arbitrarias medidas de ambos gobiernos. Durante los primeros días de la contingencia, los capitalinos convirtieron los cubrebocas en un codiciado accesorio de moda. A pesar de que los mentados trapitos azules son inútiles pues su porosidad permite fácilmente el paso de las partículas y además es poco viable que el virus pueda transmitirse por el aire sin estar en contacto con alguna superficie, así lo reconoció Miguel Ángel Lezana, director general de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades de la Secretaría de Salud. Si acaso, los protectores han cumplido una función simbólica de reprimenda a nuestra manía de opinar y hacer juicios a la ligera de todo, tal y como lo hacen los verborreícos líderes de opinión de radio y televisión, especializados en cualquier tema a fuerza de subir el&lt;/span&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;rating&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:150%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none; text-autospace:none"&gt;&lt;span style="Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;-Me preocupa que no haya pasaje, lo demás me vale madre. El que tiene que morir morirá, ¿a poco no, joven?&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:150%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none; text-autospace:none"&gt;&lt;span style="Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Comenta un taxista que me lleva a la desolada colonia Roma la tarde del jueves 30 de abril.&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;text-indent:35.4pt;line-height:150%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align: none;text-autospace:none"&gt;&lt;span style="Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;No le falta razón al chafirete. Ante lo que ocurre cotidianamente en la capital del país, la epidemia de influenza conocida ahora como AH1N1 y de cepa mutante, es una calamidad más en una ciudad que desde su fundación ha sobrevivido a terremotos, pestes, invasiones armadas, delincuencia, debacles financieras, corrupción e impunidad.&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;El chilango es un sobreviviente nato que al igual que el resto de sus compatriotas, tiene una alta resistencia al castigo que lo lleva a tomar riesgos innecesarios y menospreciar sus consecuencias. Su aparente valemadrismo disimula su identidad con una cultura altamente religiosa que pondera el sacrifico y la resignación. Nuestros gobernantes lo saben.&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;text-indent:35.4pt;line-height:150%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align: none;text-autospace:none"&gt;&lt;span style="Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Durante los primeros días de emergencia sanitaria recorrí a pie buena parte del Centro Histórico en busca de tapabocas y alcohol medicinal. Pese a las afirmaciones del gobierno local y federal de que el abasto de estos productos estaba garantizado, en todas las farmacias que encontré había anuncios de cartulina que contradecían el optimismo oficial. Las compras de pánico, el acaparamiento y los abusos eran de esperarse. Fue hasta el miércoles 29 que conseguí los profilácticos en un “Sumesa” de la colonia Juárez. En la calle, ante la complacencia de tirios y troyanos, dos franeleros vendían a la discreta las telitas, ocultas en una bolsa negra de supermercado. &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:14.0pt;text-align:justify;text-indent: 35.4pt;line-height:150%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none; text-autospace:none"&gt;&lt;span style="Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;D&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-bidi-line-height:150%;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-bidi-Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;e común acuerdo, los gobiernos federal y del DF restringieron las actividades sociales y comerciales. Obligaron el cierre temporal de restaurantes, bares y giros similares. Para cuando el presidente Calderón dirigió un efusivo &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.presidencia.gob.mx/prensa/?contenido=44540"&gt;&lt;span style="mso-bidi-line-height:150%;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-bidi-Times New Roman&amp;quot;;mso-bidi-font-weight: bold;text-decoration:none;text-underline:nonefont-family:&amp;quot;;color:windowtext;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;mensaje&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="mso-bidi-line-height:150%;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-bidi-Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; a la nación en cadena nacional, conminándola a quedarse en casa y aprovechar el tiempo con la familia, los millones de televidentes ya sabían a qué atenerse. Sólo que esta vez, el miedo a lo desconocido y la incertidumbre, más que la conciencia ciudadana, fue determinante para aplicar eficazmente las medidas al vapor. &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:14.0pt;text-align:justify;text-indent: 35.4pt;line-height:150%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none; text-autospace:none"&gt;&lt;span style="mso-bidi-line-height:150%; font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-bidi-Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;El asueto obligatorio se confabuló con el puente del 1o de mayo para inmovilizar la ciudad. Orson Wells estaría fascinado. Ambos gobiernos (federal y capitalino) se atribuyeron facultades excepcionales fundamentando un consenso a través del miedo. Hay que tener claro que una cuarentena no cura a nadie, pero contribuye a evitar que la transmisión de la enfermedad se propague. De cualquier modo se estima que generalmente el 10% de la población la viola.&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:14.0pt;text-align:justify;text-indent: 35.4pt;line-height:150%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none; text-autospace:none"&gt;&lt;span style="mso-bidi-line-height:150%; font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-bidi-Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Para los capitalinos la vida está en las calles y resulta comprensible que haya quienes se resistan a un autoarraigo domiciliario. Durante un recorrido en el primer cuadro de la ciudad que incluyó la zona de la Merced, llamó mi atención los cientos de paseantes con actitud desganada y semblante aburrido. Para entonces, ya ni las prostitutas de Circunvalación usaban tapabocas. Los comercios cerrados, el sol agobiante y una desangelada y poco concurrida manifestación con motivo del 1º de mayo frente a Palacio Nacional, solo hizo más deprimente la respuesta a la alerta sanitaria. En la plancha del Zócalo algunos trabajadores terminaban de montar una enorme carpa blanca, parecía un funesto presagio de lo que se avecina: un hospital móvil para atender víctimas de la epidemia. &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:14.0pt;text-align:justify;text-indent: 35.4pt;line-height:150%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none; text-autospace:none"&gt;&lt;span style="mso-bidi-line-height:150%; font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-bidi-Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;“El Consorcio” es una cervecería en la avenida Bucareli, a un lado del edificio donde vivo, a unos pasos de la secretaría de Gobernación. Da servicio continuo todo el año, aun durante los frecuentes cierres de calles por plantones y marchas. Bromeando, yo aseguraba que sería el único lugar abierto después de la Hecatombe. Me equivoqué, el sábado 2 de mayo sus cochambrosas cortinas presumían unos flamantes sellos de clausura.&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:14.0pt;text-align:justify;text-indent: 35.4pt;line-height:150%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none; text-autospace:none"&gt;&lt;span style="mso-bidi-line-height:150%; font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-bidi-Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;¿Qué queda de una ciudad donde se prohíbe la celebración y el festejo? El orden restrictivo como su contraparte brutal y angustiante, inhibe las manifestaciones carnales de amor y amistad a riesgo de morir&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;por un contagio viral. El manejo informativo de la epidemia nos ha hecho sentir inermes ante la adversidad, a menos que seamos obedientes, pero esto no significa un triunfo de nuestros gobernantes ni de la sociedad civil. &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:14.0pt;text-align:justify;text-indent: 35.4pt;line-height:150%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none; text-autospace:none"&gt;&lt;span style="mso-bidi-line-height:150%; font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-bidi-Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;La desolación en las calles fue para algunos una oportunidad de disfrutar del trino de los pájaros y el aire aceptablemente limpio. Pero también permitió apreciar el descuido de plazas y jardines, infestados de basura y refugio de indigentes que a nadie importan. ¿No deberían ser ellos las primeras víctimas de una epidemia?&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:14.0pt;text-align:justify;text-indent: 35.4pt;line-height:150%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none; text-autospace:none"&gt;&lt;span style="mso-bidi-line-height:150%; font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-bidi-Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Un vendedor de barbacoa en la calle de Pugibet, se quejaba:&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:14.0pt;text-align:justify;text-indent: 35.4pt;line-height:150%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none; text-autospace:none"&gt;&lt;span style="mso-bidi-line-height:150%; font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-bidi-Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;-Ahora tenemos que escondernos hasta para comer.&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:14.0pt;text-align:justify;text-indent: 35.4pt;line-height:150%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none; text-autospace:none"&gt;&lt;span style="mso-bidi-line-height:150%; font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-bidi-Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Así es amigo, pensé, es la pesadilla totalizadora en el país del taco callejero.&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:14.0pt;text-align:justify;text-indent: 35.4pt;line-height:150%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none; text-autospace:none"&gt;&lt;span style="Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Pese a su fama de cínicos e indolentes, los chilangos aceptaron de buen modo la contingencia. Sin embargo, quedó en entredicho la reputación de una capital mundialmente conocida como vibrante y desparpajada, donde la endeble legalidad es tan sólo un estimulante del ocio transgresor. Por el momento, triunfó el control y la vigilancia omnisciente. La simulación y el miedo obtuvieron el consenso mayoritario. Otra clase de desquiciamiento nos espera. La pesadilla orwelliana encontró campo fértil en la capital que lleva amplia ventaja a cualquier especulación futurista.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-bidi- line-height:150%;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-bidi-Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:14.0pt;text-align:justify;text-indent: 35.4pt;line-height:150%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none; text-autospace:none"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'Times New Roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:14.0pt;text-align:justify;line-height: 150%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none;text-autospace:none"&gt;&lt;span style="line-height:150%;font-family:Helvetica;mso-bidi-Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:150%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none; text-autospace:none"&gt;&lt;span style="Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:150%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none; text-autospace:none"&gt;&lt;span style="Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:150%;mso-pagination:none;mso-layout-grid-align:none; text-autospace:none"&gt;&lt;span style="Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Extractos de obra de J. M. Servín&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5602068-8655684292539200568?l=hiperrealismodefondo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/feeds/8655684292539200568/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5602068&amp;postID=8655684292539200568' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/8655684292539200568'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/8655684292539200568'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/2009/05/publicado-en-el-angel-de-reforma-100509.html' title='Publicado en El Ángel de Reforma, 10/05/09'/><author><name>J. M. Servín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927167306074684005</uri><email>jmblase@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='02406711134141937870'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/SgjAYMg407I/AAAAAAAAAIg/l5LnsgBX_aM/s72-c/IMG_3179.JPG' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5602068.post-5621885913005207142</id><published>2009-05-04T19:02:00.003-05:00</published><updated>2009-05-04T19:07:05.041-05:00</updated><title type='text'>Publicado en la revista Emequis 170, mayo 2009</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/Sf-CqxCsJYI/AAAAAAAAAIQ/AI53Jp0OYQI/s1600-h/IMG_3167.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/Sf-CqxCsJYI/AAAAAAAAAIQ/AI53Jp0OYQI/s320/IMG_3167.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5332124155060692354" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;Visiones del fin del mundo&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;El futuro es un concepto anacrónico en un país como México. Este país ha rebasado con holgura las predicciones apocalípticas más aventuradas. En él coexisten la epidemia y la barbarie. El futuro se convierte todos los días en un cuadro costumbrista. Los alcances de una epidemia de influenza o fiebre porcina han puesto a los habitantes de este país dentro&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;de un escenario que rebasa la imaginación de cualquier novelista. La ciudad de México incuba la distopia. La habitan una vasta galería de inasimilables, que han convertido en símbolo de identidad su lucha por la sobrevivencia cotidiana. Al cuadro anómalo sólo le faltaba un virus de la magnitud del que se propaga en estos días, para que la paranoia nacional justifique cualquier teoría conspiracionista. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt; &lt;/span&gt;Las grandes crisis económicas se parecen a las epidemias virales, pues ocurren cada cierto número de décadas y nadie sabe con precisión cuándo se producirán. Si la epidemia de influenza en México llegara a tomar las dimensiones de la “gripe española” que azotó al mundo en 1918 y causara entre 40 y 50 millones de muertos, equiparable al de los muertos en la Segunda Guerra Mundial, el país se convertiría en un deambulatorio de almas en pena con tapabocas, sin pausa, tregua ni rumbo, huyendo de la muerte mientras otros como ellos fallecen frente a sus ojos sin recibir una mínima ayuda. La influenza pareciera ser el virus de nuestro tiempo pues para combatirlo se requiere evitar cualquier contacto humano, sobre todo los besos, manifestación sublime del amor entre los humanos. En una ciudad como el DF con una tremenda crisis de agua, las medidas sanitarias recomendables por la Secretaría de Salud se convierten en un castigo bíblico. La barbarie subyace bajo la capa de civilización y de&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;progreso. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;Epidemiólogos de la Secretaría&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;de Salud estudiaron los patrones de propagación de la pandemia de gripe española de 1918 y a través de un modelo matemático calcularon el impacto en México de un fenómeno viral semejante. Estiman que en un plazo de seis meses el 35 por ciento de la población estaría afectado por la influenza, con cuadros leves hasta muy graves. Habría unas 500 mil personas requiriendo hospitalización y aproximadamente 200 mil muertos, es decir, uno de cada 175 afectados. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;El impacto en la economía no tardará en mostrar su efecto demoledor. Recordemos que no hace mucho, el secretario de Economía diagnosticó un catarrito en las golpeadas finanzas nacionales.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;La ausencia de fe o la necesidad de recobrarla es uno de los dilemas a los que se habrá enfrentado el habitante de este país. Paradójicamente, en un mundo donde el calentamiento global está acelerando el desequilibrio en los ecosistemas y la destrucción de las especies, la epidemia de influenza podría verse como una respuesta de la Naturaleza a la sobrepoblación del planeta y al agotamiento de su capacidad de proveernos de servicios gratuitos a los que estamos acostumbrados, como depurar el aire y el agua, tierras fértiles, reciclamiento de desperdicios, protección a las cosechas de las plagas, nutrir el suelo, etc. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;La crisis definitiva del hombre contra la Naturaleza estalló ya y no hay marcha atrás. Nadie puede predecir con exactitud cuánto vivirá ni cómo, pues estamos inmersos en una ruleta rusa de imponderables ecológicos, sanitarios y financieros.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;Sin embargo, la epidemia de influenza en Mexico hasta hoy parece un problema menor pues el número de muertos es mucho menor comparado con el provocado por el tabaquismo, el alcoholismo, la diabetes melitus o los accidentes automovilísticos. Al menos en la ciudad de México, muere más gente al año atropellada que por cualquier enfermedad. Todo esto sin contar las bajas de la guerra contra el narco.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt; &lt;/span&gt;Pese a lo anterior, lo que podremos ver a futuro, sin duda, es a selectos grupos de gente acaudalada amurallada en sus propiedades, lejos de la chusma que propaga pestes y enfermedades. Pero también los veremos presidiendo a control remoto, funerales masivos de la horda empobrecida y víctima del hambre, la violencia y todo tipo de epidemias. Nuestros códigos de comportamiento están cambiando a ritmo vertiginoso. El amor y la solidaridad están a punto de convertirse en un doloroso sacrificio a riesgo de morir contagiado. Será parte del nuevo ritual que rodea a la muerte. Lo que quede de esa agónica institución llamada Familia, será responsable de organizar los nuevos cultos funerarios en un inútil afán de preservar tradiciones obsoletas, y debido a las epidemias, peligrosas. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;Obligados como estamos a permanecer en casa el mayor tiempo posible, es una oportunidad de leer&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;La fiebre escarlata&lt;/i&gt;, de Jack London, y &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;La peste&lt;/i&gt;, de Albert Camus. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;La humanidad según ambas ficciones, se regenerará a partir de unos pocos sobrevivientes, pero sólo para engendrar las condiciones que la llevarán a un nuevo Apocalipsis. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;   &lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Extractos de obra de J. M. Servín&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5602068-5621885913005207142?l=hiperrealismodefondo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/feeds/5621885913005207142/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5602068&amp;postID=5621885913005207142' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/5621885913005207142'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/5621885913005207142'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/2009/05/publicado-en-la-revista-emequis-170.html' title='Publicado en la revista Emequis 170, mayo 2009'/><author><name>J. M. Servín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927167306074684005</uri><email>jmblase@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='02406711134141937870'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/Sf-CqxCsJYI/AAAAAAAAAIQ/AI53Jp0OYQI/s72-c/IMG_3167.JPG' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5602068.post-3116648863418623260</id><published>2009-02-13T19:06:00.002-06:00</published><updated>2009-02-13T19:10:14.514-06:00</updated><title type='text'>Vértigo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/SZYZmjHNDDI/AAAAAAAAAIA/TQydxbyeE1A/s1600-h/K4.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 240px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/SZYZmjHNDDI/AAAAAAAAAIA/TQydxbyeE1A/s320/K4.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5302453761326517298" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;(Publicado en la revista &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;Día Siete&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt; 442. Febrero 2009)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No suelo irme a la cama temprano. Pero aquella noche no pude evitarlo. A una hora que identifica el habitual rondín por la calle donde vivo, de un vendedor en triciclo que anuncia su llegada por un altavoz ofreciendo tamales oaxaqueños con una grabación zumbante y chillona. Asimismo desaparece como alma en pena por la falta de compradores. Me hace pensar en un hombre mosca engendrado por el siniestro dueño de la franquicia ambulante, que explota “remasterizadas” por toda la ciudad, la leyenda de La Llorona y una película clásica de ciencia ficción.&lt;br /&gt;Me sentía agotado luego de varias jornadas despierto hasta casi el amanecer y al instante me quedé dormido. Durante la madrugada me paré al baño y sorprendí a mi mujer mirando por la ventana abierta de la estancia a oscuras. Parecía una presencia sobrenatural, semidesnuda y esbelta, indecisa de saltar a la calle. La corriente de aire me provocó una placentera sensación de abandono. Desde mi posición a la entrada del dormitorio, la silueta al otro extremo me daba la espalda ajena a mi presencia; las dimensiones del espacio se desvanecían como si flotáramos en la nada, solitarios e indefensos, impulsados por las exhalaciones de los vehículos y los peatones que a intervalos cruzaban bajo la ventana.   &lt;br /&gt;    No sentí deseos de llamar a mi mujer ni curiosidad por lo que ocurría afuera. Es la misma ciudad de siempre, turbia y estúpidamente violenta, me dije y volví a recostarme con la sola intención de dormir otro poco. Sonreí por mi  descortesía pues ni siquiera hice el intento de preguntarle si se le ofrecía algo.&lt;br /&gt; Cargo con la obsesión de escapar a mis dudas sobre lo que soy, sobre lo que durante una buena parte de mi vida adulta me esforcé en construir como identidad para que los demás la habitaran confiados, sin sentirme temeroso de las consecuencias. Resiento la neurosis de esta ciudad y la marejada de información que me rodea. Amigos y familia no dejan de mantenerme al tanto de lo que consideran útil a mi actividad como escritor. Por más que intento evadirme, lo único que consigo es atraer más y más noticias inútiles sobre todas las variantes de la necrofilia. Habito una cotidianidad exasperante que ha convertido a la muerte en una aburrida intrusa que nos impide a muchos alcanzar el bienestar. Estamos condicionados a la subordinación de una era de prohibiciones. A riesgo de vivir como un forajido debo aceptar sin reniegos hipocrecías encubiertas bajo buenas intenciones cívicas. La última vez que llamé manco a un manco que bebía cerveza en una cantina, los amigos con los que yo compartía una mesa, bajaron la vista y se hizo un prolongado silencio cuando comenté lo difícil que le sería al sujeto subirse los pantalones después de ir al baño. &lt;br /&gt;    Ciertos adjetivos y verdades resultan demasiado agresivos para una convivencia social exhausta por tantos especialistas al vapor del deber ser. Sin embargo, gracias a que en este país no significa nada cumplir la ley o acatar las normas, hay mil maneras de evitar el tedio. No celebro la impunidad pero creo que recurrimos a cualquier medio disponible para proveernos de excitación y riesgos que sacudan la monotonía a la que parecen condenarnos tantas generaciones de crisis y frustración. Es una manera de sobrevivir, pues la fe y la esperanza como dogmas no llevan a ningún lado.&lt;br /&gt;Quizá sea el vértigo del vacío lo que interrumpe mi sueño, una resistencia a perder mi identidad como individuo.&lt;br /&gt;Como tantas otras noches iguales, no sentí en qué momento mi mujer volvía a ocupar su lugar en la cama.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Extractos de obra de J. M. Servín&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5602068-3116648863418623260?l=hiperrealismodefondo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/feeds/3116648863418623260/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5602068&amp;postID=3116648863418623260' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/3116648863418623260'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/3116648863418623260'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/2009/02/vertigo_13.html' title='Vértigo'/><author><name>J. M. Servín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927167306074684005</uri><email>jmblase@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='02406711134141937870'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_7GugiLxB0NE/SZYZmjHNDDI/AAAAAAAAAIA/TQydxbyeE1A/s72-c/K4.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5602068.post-5346546977997605614</id><published>2009-02-13T18:58:00.002-06:00</published><updated>2009-02-13T19:06:40.811-06:00</updated><title type='text'>La Navidad como Prozac</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;(Publicado en la revista &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Día Siete&lt;/span&gt; no. 435. Diciembre 2008)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pareciera inevitable ponerse sentimental para escribir sobre la Navidad. Su sola evocación se impregna de esperanza y generosidad. Navidad es siempre una oportunidad para recordar dónde quedaron arrumbados nuestros buenos propósitos de todos los años. Después de todo, los recuerdos felices son como pirotecnia que se apaga bajo la oscuridad del presente.&lt;br /&gt;Mientras escribo este texto lucho conmigo mismo para no aparecer ante el lector como el típico aguafiestas. Sin embargo, basta con asomarme a la calle para sentirme horrorizado ante el panorama que tengo más allá de mi ventana. El abandono, la suciedad, la indiferencia y el caos a la vista carcomen mis reflexiones sobre lo que debería de ser un tema si no gozoso, por lo menos alentador.&lt;br /&gt;A excepción de nuestros gobernantes y de Televisa a nadie le queda duda de que vivimos una paranoia justificada por tiempos siniestros. Mi barrio al igual que muchas otras zonas de la ciudad y del país, sufre los estragos de lo que pareciera la cruda de larga temporada navideña donde una horda de eufóricos celebrantes saquearon la tranquilidad del vecindario dejando como registro de su paso, la inútil presencia de policías federales y vallas de acero apiladas como chatarra en los accesos principales a las oficinas de la secretaría de Gobernación.&lt;br /&gt;¿Qué motivos podríamos tener para celebrar el nacimiento de Cristo en un país cuya población vive en continua angustia por la falta de empleos, seguridad, salarios dignos y por niveles de vida para una mayoría que se antojan más cercanos al siglo XIX? En su clásico relato Canción de Navidad, Charles Dickens propone a la mayoría de los problemas que asolan a los hombres un cambio de actitud hacia sus semejantes. Ser más generosos y sensibles a los padecimientos de los demás pareciera una idea cursi por no decir ingenua, en una época carcomida por la mezquindad y el egoísmo. Dickens logró con este relato darle a las fiestas decembrinas en casi todo el mundo un aire de diversión, de alegría, de unión en familia, de relaciones humanas cordiales, de encuentros de amistad, de regalos, saludos y deseos de prosperidad y de paz. Como todo artista sensible a los padecimientos mortales, proclamó a través de su melodramática historia una actitud ante la vida y ante los hombres que los lleve a practicar la benevolencia, sobre todo con los más necesitados.&lt;br /&gt;La belleza de este ideal resiste a nuestras pesadillas cotidianas donde intentamos por todos los medios definir qué nos amedrenta más allá de la saturación mediática de calamidades y problemas globales. Y sin embargo, entre tanto desasosiego se nos impide refugiarnos en la melancolía.&lt;br /&gt;En el prólogo a la Navidad en las Montañas, de Ignacio Manuel Altamirano,  José Vasconcelos dice que este sigue siendo un país que ambiciona conquistar verdades esenciales. Esta afirmación parece expresada el día de ayer. Será un duro reto para los historiadores del futuro definir si el período que estamos viviendo en México es sólo de zozobra y temor. En un país dividido por la violencia y el encono partidista, celebrar la Navidad bajo los preceptos cristianos esenciales de amor y desprendimiento material, es un acto de voluntad colectiva que puede contribuir a reemplazar la indignación que nos aqueja. En su relato Altamirano advierte el propósito constructivo que hermana a un soldado de la Reforma con un cura de aldea fiel a su doctrina. Ambos se encuentran en las afueras de una aldea remota en el corazón de la sierra. Dialogan como compañeros de viaje. En la aldea los habitantes preparan el festejo decembrino. Todos son pobres, pero limpios de cuerpo y alma. El cura participa de la pobreza general y predica con el ejemplo: “Debo procurar el bien de mis semejantes por todos los medios honrados; a ese fin debo invocar la religión de Jesús como causa, para tener la civilización y la virtud como resultado preciso: el Evangelio no sólo es la Buena Nueva bajo el sentido de la conciencia religiosa y moral, sino también desde el punto de vista del bienestar social”.&lt;br /&gt;En Contra la felicidad, Eric G. Wilson plantea que el mundo occidental desea “con el más disoluto y lascivo de los ánimos, librar al mundo de muchas ideas y visiones, de múltiples innovaciones y reflexiones. Estamos, en este preciso momento (…..) aniquilando la melancolía”.&lt;br /&gt;¿Por qué debemos creer que la Navidad tiene el imperioso deber de expurgar, así sea momentáneamente, la tristeza de nuestras vidas? Esa fastidiosa compulsión por la felicidad identificada con el consumo, el altruismo empresarial tipo Teletón y el optimismo sin fundamentos del gobierno pretende ocultar la feroz lucha contra la depresión en que se encuentran sumidos millones de mexicanos. Promover como ideal la felicidad absoluta que reniega de las desgracias propias o ajenas, o que las evangeliza, es fabricar una cultura del miedo.&lt;br /&gt;Estoy convencido, por propia experiencia, que pocos sentimientos son tan liberadores como la aflicción que sigue a la pérdida del objeto amoroso. Es lo más sincero al vacío existencial y a las duras experiencias de todos los días. Cada Navidad recuerdo a mis muertos y celebro que ya no estén conmigo en cuerpo presente. De este modo he podido explorar en lo profundo de mí mismo, reconocer mis limitaciones y miedos y partir de ambos, ser creativo aceptando mi crónica ciclotimia. Sé de dónde vienen mis estados depresivos y mi temperamento bilioso. Por lo menos así he evitado en lo posible, parafraseando a G. Wilson, una vida a medias, una existencia anodina como la de una oveja que descubre el sentido de su vida al momento de estar en el desolladero.&lt;br /&gt;Advierto que esto no es mi intención que el lector comparta mis puntos de vista, sólo deseo que, tomando como pretexto la Navidad, reflexione sobre esa felicidad blandengue, chapucera e insulsa que llena los bolsillos de los comerciantes y prolonga la jetatura de los políticos inescrupulosos.&lt;br /&gt;Hace unos días Oscar de la Renta declaró, con motivo de la actual recesión mundial, que “el lujo no está en crisis”. Sabemos que no se dirige a la gente común. El lujo es el Prozac de los privilegiados, la manifestación extrema de una depresión incurable a pesar del fasto.&lt;br /&gt;Quizá la Navidad debería ser una invitación a reencontrarnos con la terrible belleza de la desdicha humana, una oportunidad para reflexionar sobre la esencia, en su momento proscrita, de una prédica religiosa a favor del amor al prójimo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Extractos de obra de J. M. Servín&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5602068-5346546977997605614?l=hiperrealismodefondo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/feeds/5346546977997605614/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5602068&amp;postID=5346546977997605614' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/5346546977997605614'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/5346546977997605614'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/2009/02/la-navidad-como-prozac.html' title='La Navidad como Prozac'/><author><name>J. M. Servín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927167306074684005</uri><email>jmblase@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='02406711134141937870'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5602068.post-8639122009127443777</id><published>2008-08-24T03:46:00.003-05:00</published><updated>2008-08-24T03:55:43.843-05:00</updated><title type='text'>El centenario de El Talón de Hierro</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los especialistas en la obra de Jack London coinciden en que el legendario escritor norteamericano alcanzó la cima literaria con &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El Talón de Hierro,&lt;/span&gt; publicada en 1908. Esta afirmación parece olvidar que años atrás &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Colmillo blanco&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El llamado de la selva&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Amor a la&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;vida&lt;/span&gt; ya le habían otorgado a London el reconocimiento de la crítica, una celebridad internacional gracias a sus miles de lectores e ingresos millonarios por ser el autor mejor pagado de su tiempo. Aún así, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El Talón de Hierro&lt;/span&gt;, su obra más ambiciosa y con una sorprendente visión profética que alcanza a nuestros días, se mantiene oculta para el gran público.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;El Talón de Hierro&lt;/span&gt; forma parte del cuarteto de novelas clásicas de ciencia ficción que vaticinan el peligro de los regímenes totalitarios: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;We&lt;/span&gt; de Eugen Zamiatin, (1920); &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Brave New World &lt;/span&gt;de Aldous Huxley, (1932) y &lt;span style="font-style: italic;"&gt;1984&lt;/span&gt;, de George Orwell, publicada en 1949. La novela de London supera a las otras tres no sólo por su profundidad visionaria y haberse publicado primero, sino por describir con precisión y sin alegorías el advenimiento posterior a la Posguerra, de las dictaduras cómplices de los grandes corporativos que oprimen y controlan el destino de millones de personas en todo el mundo.&lt;br /&gt;En su centenario, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El Talón de Hierro&lt;/span&gt; se inserta perfectamente como una fábula sobre las desigualdades, la masificación de las conductas y los horrores del mundo globalizado. Además, London se erige como un autor incómodo para la corrección política, pues tal y como lo planteó a lo largo de toda su obra, cuestiona la supuesta armonía que debería regir al hombre con la naturaleza, que aparece siempre como un monstruo hostil e implacable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;La trama&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Desde un hipotético futuro ubicado siete siglos después, aparece un manuscrito inconcluso escrito en primera persona por Avis Everhard, quien narra la vida de su esposo Ernest, un líder revolucionario que durante las primeras décadas del siglo XX dirige una decisiva rebelión obrera contra El Talón de Hierro, un poder económico y político omnisciente. Uno de los postulados de Ernest es que “el juego de los negocios consiste en ganar dinero en detrimento de los demás, y en impedir que los otros lo ganen a expensas suyas”. La rebelión convertida en una guerra de guerrillas fracasa por una represión brutal que aniquila las libertades “democráticas” y restituye la esclavitud.&lt;br /&gt;Contada en progresión lineal la novela se divide en dos subtramas. La primera parece una historia de amor futurista que expone la personalidad e ideas revolucionarias del héroe, su relación con Avis y la toma de conciencia de ésta que la lleva a cuestionar a la burguesía opulenta a la que pertenece. Ernest Everhard no para de advertir la omnipresencia de los monopolios, la acumulación de riqueza en unos cuantos y la consecuente miseria para la mayoría de la población. La segunda parte, donde se aprecia al London de la aventura y el vértigo narrativo, desarrolla la rebelión obrera y su previsible fracaso  por la represión de la oligarquía a través de su ejército llamado “Los Mercenarios”, y la falta de unidad de lo que José Revueltas definió como “el proletariado sin cabeza”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;El escritor aventurero&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;John Grifith London, mejor conocido para la posteridad como Jack London, nació en San Francisco en 1876. Pese a que durante su corta vida (se suicidó en 1916, a los cuarenta años, con una sobredosis de morfina) fue un socialista militante, estaba convencido de la imposibilidad de llevar a la práctica sus ideales libertarios.&lt;br /&gt;La infancia y adolescencia de London estuvieron marcadas por la pobreza y alcoholismo precoz ligado a su vagabundeo delincuencial en los puertos de Oakland y San Francisco, y junto a miles de desempleados que marcharon desde California a Washington reclamando trabajo.&lt;br /&gt;London aseguraba que había aprendido a narrar escuchando las historias de los vagabundos con los que compartió alcohol de papa alrededor de una fogata. A diferencia de los escritores de novelas futuristas ya mencionados, provenientes de una clase media educada y liberal, aquél era un autodidacta de extracción obrera, lo cual le otorgó un compromiso social sin especulaciones teóricas ni romanticismo. En agosto de 1897, pocos meses después de las primeras noticias del descubrimiento de yacimientos de oro en el Klondike, London, como miles de desesperados más, se embarca para Alaska poseído por la fiebre de riqueza inmediata. Luego de largos meses de aislamiento invernal en una cabaña, acepta el fracaso de su aventura. Emprende el retorno de dos mil millas río abajo en una balsa durante el deshielo de primavera. La delirante experiencia despierta súbitamente su vocación de escritor y London inicia, con la misma tenacidad, el vertiginoso trayecto que lo convertiría en poco tiempo, en un inmortal de la literatura.&lt;br /&gt;El bienestar masivo es una ilusión, por ello &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El Talón de Hierro&lt;/span&gt; es la expresión más enérgica con que London reafirma su militancia política en favor de los oprimidos. Auguró la concentración del capital financiero, la partidocracia y su tendencia hacia el Estado policial, las convulsiones del movimiento obrero con sus mezquindades, estrechez de miras, traiciones y derrotas.&lt;br /&gt;Desde niño London fue un voraz lector y durante su adolescencia se educó por su cuenta en la biblioteca pública de Oakland, rasgo distintivo de otros escritores californianos posteriores como John Fante, Charles Bukowski y James Ellroy, inspirados por el autor de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Martin Eden&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;Lo que impulsó a London a escribir cincuenta libros fue un insaciable deseo de éxito con todos sus beneficios. Para él era evidente que la actitud existencial, la capacidad de analizar la relación de sus personajes con la vida y su entorno era una exigencia para un autor que pretendiera ser tomado en serio. Pero también demostró que puede ser cierto que nada frustra tanto al hombre como el éxito. El alcoholismo lo envenenó como una maldición que compartieron otros relevantes escritores estadounidenses: Ring Lardner, Fitzgerald, Hemingway y Faulkner.&lt;br /&gt;London poseía el don de describir incidentes aislados y brutales. El mundo es un lugar de sufrimientos donde se lucha contra el destino. London se confesó como un pesimista no obstante su éxito y enorme fortuna. Desconfiaba de la humanidad y de su progreso científico y tecnológico. Los editores no quedaron fuera de este juicio: “no están interesados en la verdad. Es mejor darles lo que quieren pues el escritor sabe que las cosas en las que cree y ama escribir nunca serán compradas”.&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;  El Talón de Hierro&lt;/span&gt; predijo el terror y el peligro que hoy enfrentan millones de seres humanos en situaciones límite por el caos prefabricado y controlado por los grandes capitales financieros. No es poca cosa para un autor que defendió el derecho inalienable del hombre de anticipar su muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Extractos de obra de J. M. Servín&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5602068-8639122009127443777?l=hiperrealismodefondo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/feeds/8639122009127443777/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5602068&amp;postID=8639122009127443777' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/8639122009127443777'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/8639122009127443777'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/2008/08/el-centenario-de-el-taln-de-hierro.html' title='El centenario de El Talón de Hierro'/><author><name>J. M. Servín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927167306074684005</uri><email>jmblase@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='02406711134141937870'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5602068.post-5222236541250704892</id><published>2008-08-13T02:34:00.003-05:00</published><updated>2009-07-15T21:26:42.616-05:00</updated><title type='text'>Reseña sobre Al final del vacío</title><content type='html'>pueden leerla en la biblioteca del blog de Sol Romo&lt;br /&gt;http://www.solromo.com/index.php?option=com_content&amp;amp;view=category&amp;amp;layout=blog&amp;amp;id=5&amp;amp;Itemid=11&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Extractos de obra de J. M. Servín&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5602068-5222236541250704892?l=hiperrealismodefondo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/feeds/5222236541250704892/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5602068&amp;postID=5222236541250704892' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/5222236541250704892'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/5222236541250704892'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/2008/08/resea-sobre-al-final-del-vaco.html' title='Reseña sobre Al final del vacío'/><author><name>J. M. Servín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927167306074684005</uri><email>jmblase@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='02406711134141937870'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5602068.post-7735884735352217835</id><published>2008-04-25T18:26:00.005-05:00</published><updated>2008-04-25T18:38:41.201-05:00</updated><title type='text'>Publicado en El Ángel de Reforma, 23 de marzo de 2008</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_7GugiLxB0NE/SBJqSkN_6JI/AAAAAAAAACo/WcuyIaboEnI/s1600-h/fotomataviejitas2.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_7GugiLxB0NE/SBJqSkN_6JI/AAAAAAAAACo/WcuyIaboEnI/s320/fotomataviejitas2.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5193330187504183442" /&gt;&lt;/a&gt;(imagen: archivo SSP del DF)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;Rojo Loreal&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;México 2006, año de elecciones presidenciales. Durante un sexenio el país experimenta un periodo de desquiciamiento progresivo. La corrupción, la delincuencia y el crimen organizado lo convulsionan y la capital parece su epicentro: una ola de homicidios de ancianas se presta para toda clase de conjeturas y exhibe la desconfianza ciudadana en las autoridades judiciales. &lt;br /&gt;La noche del martes 17 de enero en Perú 77, en el corazón del Centro Histórico de la ciudad de México, la función de lucha libre en la Arena Coliseo es una irresistible oportunidad de sacudirse la presión de la debacle social. Místico, Pierroth, Arcángel, el Loco Max, Olímpico, el Negro Casas y el Tarzán Boy libran otra batalla entre el bien y el mal, técnicos contra rudos. A todas luces el espectáculo permite distinguir los bandos y resulta más entretenido que las vendettas entre narcos y las de los partidos políticos previas a las elecciones del seis de julio. &lt;br /&gt;Los encabezados de los principales diarios de la ciudad dieron otra muestra del turbulento escenario. El procurador general de la República, Daniel Cabeza de Vaca en su comparecencia en la Cámara de Diputados, afirma que Arturo Montiel Rojas no está "exonerado" de posibles delitos federales de carácter fiscal o financieros, luego de que la Procuraduría General de Justicia del Estado de México determinara no fincarle responsabilidades por enriquecimiento ilícito. &lt;br /&gt;Por separado, el gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, se dice "satisfecho" por las conclusiones de la procuraduría y la contraloría estatal sobre el caso Montiel Rojas.&lt;br /&gt;Ese mismo 17 de enero, el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, José Luis Soberanes Fernández, critica la ineficacia e incapacidad de las autoridades para enfrentar el problema de la inseguridad pública en el país, pues “sigue siendo un compromiso inconcluso" del gobierno foxista que condena a la frustración a por lo menos una de cada cinco de las víctimas de delitos cometidos. El ombudsman presenta un detallado informe al procurador general de la República donde expone que a pesar de que en los últimos 11 años el presupuesto para atender la seguridad pública en el país aumentó casi 50 veces, la inseguridad se hizo más grave. Soberanes da a conocer que entre 2002 y los primeros ocho meses de 2005 se cometieron en promedio 11 mil 770 delitos diarios, pero que 67 por ciento de ellos no fueron denunciados. Lo peor es la escalofriante cifra negra en ese mismo lapso: las estadísticas oficiales reportan 5 millones 185 mil 533 delitos denunciados ante el Ministerio Público, sin embargo los no reportados son más de 10 millones 528 mil. De acuerdo con el INEGI, entre 1980 y 2000, el número de presuntos delincuentes del fuero común aumentó un 123 por ciento, mientras que la población sólo lo hizo en 50 puntos porcentuales. Al mismo tiempo el número de delincuentes que infligen lesiones a sus víctimas creció en 70 por ciento.&lt;br /&gt;Para contribuir al desconcierto de la población, la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal en su página de internet, exhibe la fotografía de Elizabeth Coca Padilla, de 28 años de edad, quien haciendo honor a su apellido, en cuatro meses fue detenida en tres ocasiones en posesión de 26 grapas de cocaina. Pese a que Coca Padilla es reincidente, ha sido puesta en libertad por el Ministerio Público Federal. &lt;br /&gt;La lucha infructuosa contra el crimen organizado, la propagación incontenible del ambulantaje en la capital del país (se calculan alrededor de 90 mil puestos callejeros tan solo en el Centro Histórico) y la impunidad son noticias de todos los días. Ante tal escenario la rabia y la frustración encuentran válvulas de escape bajo la aparente pasividad y embotamiento generalizados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá por ello la multitud en la Arena Coliseo ese martes 17 de enero no se percató de que parada delante de su butaca de la primera fila, una luchadora aficionada de cuarenta y siete años mantenía viva la ilusión de convertirse en ídolo. De haberla reconocido, el público habría exigido que la despojaran de la “máscara”, la habría abucheado y quizá hasta linchado por rudeza innecesaria contra sus por lo menos dieciseis adversarias en los últimos seis años. Aquello no hubiera sido nada extraordinario en una ciudad donde impera la ley del talión.  &lt;br /&gt;A no ser por la corpulencia y estatura hombrunas de la villana, sus rasgos faciales, peinado y tinte de cabello rojo “Loreal”, son comunes a cierta clase de mujer de extracción popular reconocible en las calles de la ciudad de México. El tinte había sido popularizado por una de las estrellas juveniles de la telenovela “Rebelde”. El peinado corto y discreto que identifica a las monjas, enfermeras y meseras de cadena de rastaurantes, podría entenderse como la manifestación de una sexualidad reprimida o frustrada, a veces por motivos laborales. &lt;br /&gt;De chamarra roja y pantalón de mezclilla, la mujer acompañada por un sujeto de identidad anónima hasta hoy, apoyaba eufórica a los rudos. Leopoldo Díaz de León, reportero de Fuerza Informativa Azteca aprovechó un intermedio para acercarse. &lt;br /&gt;–Señora, permítanos un minutito, es una entrevista para la televisión –solicitó mirándola hacia arriba.&lt;br /&gt;–Sí, como no.&lt;br /&gt;El camarógrafo alistó el equipo para iniciar la grabación entre el inmediato amontonamiento de curiosos. Warholiana intuitiva, la masa siempre estará al acecho de la efímera celebridad mediática. &lt;br /&gt;–¿Cómo se llama, señora? –preguntó el reportero alzando el micrófono a la boca de la entrevistada de estatura descomunal.&lt;br /&gt;–Yo soy Juana Barraza Samperio.&lt;br /&gt;–¿Cuánto tiempo tiene viniendo a las luchas?&lt;br /&gt;–Bueno, viniendo tengo aproximadamente diez años, pero aparte de eso me dedico a la lucha libre. &lt;br /&gt;Pensó que era una buena oportunidad de autopromocionarse. Mirando alternadamente al ring y al graderío respondía desinhibida y feliz por haber llamado la atención de la cámara. Era el primer paso a la fama. Fantaseó su próxima entrevista luego de derrotar a Martha Villalobos o a alguna otra luchadora consagrada del bando de los técnicos.&lt;br /&gt;–Ah, perfecto –continuó sonriente el reportero, que como la mayoría de los capitalinos, no había puesto atención al retrato hablado que la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal difundido desde septiembre de 2005 en los medios de comunicación, en las ventanas de las patrullas de las policías judicial y preventiva, en algunos centros de trabajo y dependencias de gobierno. De cualquier modo, los mil carteles tenían el mismo error en la filiación del “sospechoso”. Se solicitaba mediante recompensa, la participación ciudadana para dar informes sobre un presunto homicida de ancianas. &lt;br /&gt;–Explíquenos nada más –insistió el enviado –:¿Cuál lucha es mejor, la mexicana o la de Estados Unidos?&lt;br /&gt;–Pues… para mí, la mexicana –respondió convencida pese a que sus emociones se dividían por aparecer en televisión y el pronto inicio de la siguiente lucha.&lt;br /&gt;–¿Por qué? &lt;br /&gt;–Porque hay reglas y en Estados Unidos, no. En Estados Unidos son muy extremos.&lt;br /&gt; –Pero la lucha de Estados Unidos como que mete más gente, ¿por qué será?&lt;br /&gt;Ante la insistencia, Barraza fue más elocuente:&lt;br /&gt;–Por lo mismo de que como son más extremos, tonces mete más gente, porque les gusta las acciones duras. Y allá muchas veces, pues, no se miden las consecuencias y lo que es aquí en México, sí. Sí salimos lastimados y todo eso, pero a cierta… distancia. &lt;br /&gt;–¿Ruda o técnica?&lt;br /&gt;–Ruda de corazón.&lt;br /&gt;–¿Y dónde es más ruda, aquí  o en casa?&lt;br /&gt;La villana rió maliciosa, como quien está a punto de confesar una íntima debilidad de carácter.&lt;br /&gt;–Ah, pues en los dos lados.&lt;br /&gt;–¿A quién apoya?&lt;br /&gt;–En la casa, a los hijos.&lt;br /&gt;–¿Y aquí?&lt;br /&gt;–Aquí, pos… a los rudos y al pretendiente.&lt;br /&gt;En cadena nacional el noticiero de TV Azteca mostraba otro ejemplo de la esencia desparpajada y noble del pueblo, de sus gustos ligados a una creencia sobrenatural en el bien y el mal. Una mujer madura, sencilla y hogareña que al igual que millones de televidentes, se sobreponía al acoso de la pobreza y la falta de empleo divirtiéndose sanamente acompañada de su pareja. El anunciador de la arena comenzaba a presentar la siguiente tanda de contendientes y las porras y abucheos apremiaban al reportero:&lt;br /&gt;–Aficionada de hueso colorado –gritó, afirmando.&lt;br /&gt;–Sí, de corazón.&lt;br /&gt;–¿Quién es el hombre que más jala a las mujeres?&lt;br /&gt;–Pues… Tony Rivera y Místico.&lt;br /&gt;–Muchas Gracias.&lt;br /&gt;–De nada.&lt;br /&gt;Como fondo, rayos de luz multicolores y la energía paroxística del griterío enalteciendo a los gladiadores. Una descarga de adrenalina recorrió la sangre de Juana Barraza. Sudaba a chorros. Eran ella y sus circunstancias conectadas eficazmente con su yo oculto y el histrionismo indispensable en la lucha libre y sobre todo, para camuflar su identidad proscrita. Sus disfraces funcionaban, se dijo excitada. Tenía por costumbre cortarse el pelo y teñirlo cada quince días. Semanas atrás se dirigió a la estética “Daniell´s”, en Izcalli, municipio de Ixtapaluca, en el estado de México. Era de noche y el local estaba cerrado, pero Barraza tocó insistentemente a la puerta pues también era el domicilio de Irma González, estilista conocida suya, quien accedió a atenderla. Barraza lucía el pelo chino y teñido de negro. Pidió que se lo dejaran lacio y rojo, como más le gustaba usarlo. Su pretendiente la había presionado: “como lo traes ahora te ves más ruca”. Según la estilista, su clienta justificó la prisa diciendo que debía cambiar de apariencia otra vez para que no la reconocieran en la lucha libre. &lt;br /&gt;Mirando al cuadrilátero, la villana anónima se quedó pensativa. Valía mucho más que las tres caguamas por las que su madre la cambió con un hombre a los trece años. Valía mucho más que cualquiera de los presentes, ninguno era capaz de aparecer en público y burlar a la policía que desesperada perseguía el rastro de un presunto multihomicida andrógino. Hasta ahora “el doble mecanismo de la muerte” le permitía actuar. Así definió a la inmovilización y posterior muerte de la víctima el médico legista francés Paul Brouardel a finales del siglo XIX. &lt;br /&gt;¿Cuántas veces en su vida le habían dado las gracias por hablar de sí misma? Se sintió redimida, poderosa. Impune. Era un fugaz momento de gloria. Opinando sobre su afición y preferencias proyectó su doble personalidad y pulsiones en esos enfrentamientos contra ancianas indefensas donde ella, Juana Barraza Samperio, “La Dama del Silencio”, dejaba un rastro misterioso de estridencia depredadora.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Extractos de obra de J. M. Servín&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5602068-7735884735352217835?l=hiperrealismodefondo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/feeds/7735884735352217835/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5602068&amp;postID=7735884735352217835' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/7735884735352217835'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/7735884735352217835'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/2008/04/publicado-en-el-ngel-de-reforma-23-de.html' title='Publicado en El Ángel de Reforma, 23 de marzo de 2008'/><author><name>J. M. Servín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927167306074684005</uri><email>jmblase@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='02406711134141937870'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_7GugiLxB0NE/SBJqSkN_6JI/AAAAAAAAACo/WcuyIaboEnI/s72-c/fotomataviejitas2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5602068.post-688241423369290289</id><published>2008-04-25T17:54:00.010-05:00</published><updated>2008-04-25T18:17:39.757-05:00</updated><title type='text'>15 razones para odiar al gobierno</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_7GugiLxB0NE/SBJjZkN_6II/AAAAAAAAACg/5jKoWFsxOnE/s1600-h/IMG_0624.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_7GugiLxB0NE/SBJjZkN_6II/AAAAAAAAACg/5jKoWFsxOnE/s320/IMG_0624.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5193322611181873282" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Versión íntegra del artículo publicado en la revista Día Siete no. 400,abril 2008&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt; (imagen tomada por el autor desde la ventana de su domicilio)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de una iniciativa propia, el presidente de Francia, Nicolás Zarkozy, dio a conocer recientemente un informe con 300 ideas para mejorar su país, una de las democracias más avanzadas y prósperas del mundo, con amplia participación ciudadana en lo que concierne a su bienestar.&lt;br /&gt; En México una propuesta parecida sonaría a una insultante perogrullada. Con la reputación de nuestros gobernantes, todo haría creer que pretenden lo contrario. &lt;br /&gt;El PRI moldeó la idiosincrasia del país, sus usos y costumbres y generó una clase política mediocre, mezquina e inescrupulosa, que impide hasta hoy aspirar a una verdadera democracia. Bastan quince razones de las muchas más existentes, para justificar mi odio al gobierno, esa entelequia viciada por setenta años de un solo partido en el poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Si la democracia es un logro de la madurez política, tendríamos que aceptar que los mexicanos votamos en abrumadora mayoría por el desmadre. De los males, el que sea. En las elecciones presidenciales del 2006 anulé mi voto porque ningún  gobierno ha conseguido hacer de este país un lugar menos injusto, violento e inseguro. Y eso que hay petróleo y recursos naturales en abundancia. Si alguien cree que es cuestión de tiempo para que todo cambie, más le vale creer en la reencarnación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Las violaciones constantes a los derechos humanos dañan seriamente al país. Pero el gobierno trata de convencernos de que es un asunto sin importancia. Respaldó a Ulises Ruiz, quien jamás aceptó ante Irene Khan, secretaria general de Amnistía Internacional, que durante el conflicto con la APPO en 2006, los derechos de la gente hubieran sido violentados. Lo ocurrido en Oaxaca se repite en todo el país, de un modo u otro, porque la misión de la policía y del ministerio público es defender al poderoso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Vivir dentro de la legalidad es engorroso y caro. El “hágale como quiera”, “el que no tranza no avanza”, “la palanca” (eufemísticamente llamada “tráfico de influencias”) para obtener un empleo, hacer negocios o evitar el vía crucis burocrático hasta para pagar una multa, son parte de un antiguo evangelio predicado por el gobierno y sus apóstoles. “Voy a hacerle una oferta que no podrá rechazar”, esta frase de “El Padrino” Vito Corleone, queda como anillo al dedo a la doble moral del mexicano que se queja de la corrupción mientras paga mordida para evitar una multa por estacionarse en doble fila. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. El gobierno impide planificar nuestro futuro. El salario mínimo es insultante aun para la autoestima más baja, que alimenta un sentido del honor inaplicable a gobernantes y legisladores. Tendría que aparecerse una especie de deidad y decirnos claramente a qué  se puede aspirar en este país y qué, de plano, es parte de un destino inexorable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. El gobierno nunca reacciona a tiempo y evade su responsabilidad ante los siniestros o desastres naturales. Nunca está a la altura de los desafíos. La prevención no es lo suyo. Recordemos el huracán que inundó Tabasco. Poco importa la indignación general, cuando el gobierno toma cartas en el asunto, ya salió a flote la corrupción y discrecionalidad con la que maneja los fondos para ayuda y reconstrucción. ¿Alguien sabe en qué se utilizan? y ¿por qué año tras año se repiten las mismas tragedias? El calentamiento global es la coartada de moda. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6. El gobierno ha degradado el ideal de democracia. La ha transformado a nuestras espaldas, en reducto de privilegiados que sólo se benefician entre ellos. ¿Habrá un solo diputado que merezca su sueldo exorbitante? Los gobernantes nos endosan la responsabilidad de la crisis económica y social, aunque sean ellos los que ejercen el poder, sus lujos, sus privilegios y sus recursos; el presupuesto nacional. Palo dado ni dios lo quita, dice la sabiduría popular. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7. El gobierno se ha llenado de sujetos con un ego insoportable. Las revistas frívolas llenan sus páginas con presidentes, secretarios de estado, senadores  y diputados que nos abren “la intimidad” de sus mansiones. Ya nadie esconde su opulencia. Ahí está el rancho de los Fox. Nuestras legisladoras no se quedan atrás posando semidesnudas en publicaciones para caballeros o actuando en películas que parecen homenajear al cine de ficheras. A ver con qué cara apoyan la ley contra “miradas lascivas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;8. Ningún gobierno reconoce la voluntad de los votantes en este país. La exigencia de orden y regulaciones sensatas para la sana convivencia ciudadana no está en la agenda nacional. Bajo cualquier pretexto, algunos cientos de manifestantes bloquean calles y avenidas y con toda clase de garantías, la policía los ayuda a desquiciar la actividad de miles de personas extendiendo el cerco con vallas, escudos y retenes. El chiste es decir no a todo. Nadie protege al ciudadano pacífico que a diario lucha por conseguir o mantener un trabajo. Marchas y plantones colapsan la actividad diaria en todo el país. Vivo sobre la avenida Bucareli, a tan sólo unos pasos de la Secretaría de Gobernación. Durante 12 días de marzo una horda de maestros oaxaqueños instaló un campamento sobre esta vía de intenso tráfico vehicular. Las calles adyacentes a la oficina de Juan Camilo Mouriño fueron protegidas por un cerco de vallas y retenes policiacos que paralizó la actividad en unas diez manzanas. Los habitantes de la zona experimentamos la desquiciante sensación de impotencia y falta de garantías individuales. Es parte de una realidad absurda que hace más evidente el vacío de autoridad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;9. Nuestro derecho a la civilidad choca con el deterioro selectivo de los espacios públicos. La tarde del pasado nueve de marzo en la plaza de la Ciudadela, un estudiante de la vocacional 5 recibió un balazo en la pierna al tratar de impedir que otro joven le robara su celular. Esto ocurrió a menos de cien metros de uno de los retenes instalados con vallas por la Policía Federal Preventiva. A dos calles de ahí, compactas hordas de ingobernables clamaban su existencia a gritos desafiantes o pachangueros a los que seguían bostezos de resignación. Por todas partes asomaban semblantes que amenazan convertirse en mayoría obesa obstinada en desmentir que somos un pueblo hambreado. Mientras tanto, bien pertrechado en su oficina de Bucareli, Mouriño se la pasa como el chinito, “nomás milando”, los ataques e impugnaciones en su contra que le lanzan los simpatizantes del presidente “legítimo” de un país que precisamente carece de legitimidad de su clase política.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;10. Sólo falta que el gobierno reglamente el ruido y las arbitrariedades para incrementar su recaudación de impuestos. Si fuéramos realmente los fieros custodios de nuestro patrimonio entonces no estaría el país absolutamente devastado. No lo digo solamente por la destrucción del territorio y la privatización de los sitios históricos, sino por el envilecimiento de las relaciones humanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;11. El gobierno ha hecho de la escandalosa impunidad su mejor aliado político. El pacto social se sostiene de desfachatez y catastrofismo. La administración de justicia es una vacilada. Recordemos que sólo dos de cada 100 delitos denunciados terminan en una consignación. No vayamos más lejos, la Suprema Corte de Justicia le dio a Puebla una nueva denominación de origen al coñac. Ya es inevitable identificar la bebida con la marca “Gober precioso”, destilada por Mario Marín y sus exonerados catadores. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;12. El gobierno fomenta la usura. Así es en todo. Pagamos tarifas, impuestos y réditos de primer mundo por servicios de tercera. No conozco un solo caso de alguien que le haya ganado un reclamo a Telmex, a la Compañía de Luz o a alguna de las instituciones bancarias que jinetean nuestro dinero. Los trámites y “aclaraciones” en las oficinas de cualquiera de estas empresas exaspera e indigna. Como consuelo nos ofrecen televisores encendidos para que la larga e infructuosa espera en la fila sea más entretenida. Televisa y TV Azteca como escarmiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;13. Un programa de salud de corte policiaco y legisladores que se inspiran en la ley Volstead, la de la Prohibición norteamericana de los años veinte, ejemplifican las incongruencias del gobierno. La guerra santa contra el narcotráfico ha vuelto al simple consumidor de sustancias ilícitas un delincuente casi tan peligroso como un Zeta. La cruzada extendida hacia los fumadores, ya amenaza a los bebedores. La obesidad, un problema de salud tan grave o más que los otros, no es medida con la misma vara. Las refresqueras y demás fabricantes de alimentos chatarra son intocables. Imagínense si en los lugares públicos se les prohibiera la entrada a los gordos, se les asignaran zonas restringidas, o se les cobrara tarifa doble en los transportes, cines y eventos masivos. El buen juez por su casa empieza pero los funcionarios de gobierno y los legisladores de todos los partidos, ni de chiste se pondrían a dieta. Ellos están para imponérsela al pueblo, sobre todo en los salarios. Faltaba más. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;14. Si no es la Secretaría de Educación Pública y el belicoso sindicato de maestros liderado por Elba Esther Gordillo, debe ser el calentamiento global el causante del lamentable nivel educativo general. México quedó en último lugar en una prueba reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), que evalúa la capacidad de alumnos de 15 años en treinta países para pensar científicamente e innovar. Y eso que la organización no se ha asomado a cualquier establecimiento comercial del país para ver como los dependientes usan calculadora para sumar o restar diferencias en centavos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;15. Implantar un estado de derecho es básico, pero también lo es no mentir sobre algo tan doloroso como es la incertidumbre en que sobrevive la mayoría de la población. No bastan las pretensiones de legalidad, tampoco las mentiras y parches con que el gobierno tapa sus complicidades. Una cosa es el lastre del sistema priísta y otra muy distinta solapar dinastías colgadas de los recursos del Estado y de la inoperancia de la Justicia. Ahí está el ejemplo reciente de la familia Sahagún Bribiesca. &lt;br /&gt;El odio contra el gobierno es un hilo de Ariadna que desmadeja intrigas, pifias y escándalos de la clase política. Su parsimonia e ineptitud superan cualquier predicción. El pueblo “bueno” (y el malo, supongo) resiste toda clase de sacrificios, incluidos el chambismo y el delito. Bien dicen que lo vergonzoso no es robar, sino que lo cachen a uno.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Extractos de obra de J. M. Servín&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5602068-688241423369290289?l=hiperrealismodefondo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/feeds/688241423369290289/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5602068&amp;postID=688241423369290289' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/688241423369290289'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/688241423369290289'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/2008/04/versin-ntegra-del-artculo-publicado-en.html' title='15 razones para odiar al gobierno'/><author><name>J. M. 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El sujeto que aparece en esta imagen anónima, recibe atención  psiquiátrica en el hospital Fray Bernardino de la ciudad de México. &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Extractos de obra de J. M. Servín&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5602068-4352375455371912777?l=hiperrealismodefondo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/feeds/4352375455371912777/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5602068&amp;postID=4352375455371912777' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/4352375455371912777'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/4352375455371912777'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/2008/01/una-elocuente-instantnea.html' title='Una elocuente instantánea'/><author><name>J. M. Servín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927167306074684005</uri><email>jmblase@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='02406711134141937870'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_7GugiLxB0NE/R4XGTBhS6GI/AAAAAAAAACU/ATiQvLB7EzI/s72-c/Yayo.JPG' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5602068.post-4815773353482697343</id><published>2007-11-27T03:53:00.000-06:00</published><updated>2007-11-27T04:07:26.188-06:00</updated><title type='text'>Con mi amorosa cómplice Bibiana y "Kato", ya de madrugada</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_7GugiLxB0NE/R0vp2rYGTRI/AAAAAAAAACM/hA5Be56S2R0/s1600-h/K2.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_7GugiLxB0NE/R0vp2rYGTRI/AAAAAAAAACM/hA5Be56S2R0/s320/K2.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5137456925512191250" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Extractos de obra de J. M. Servín&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5602068-4815773353482697343?l=hiperrealismodefondo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/feeds/4815773353482697343/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5602068&amp;postID=4815773353482697343' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/4815773353482697343'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/4815773353482697343'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/2007/11/mi-amorosa-cmplice-bibiana-y-kato.html' title='Con mi amorosa cómplice Bibiana y &quot;Kato&quot;, ya de madrugada'/><author><name>J. M. Servín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927167306074684005</uri><email>jmblase@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='02406711134141937870'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_7GugiLxB0NE/R0vp2rYGTRI/AAAAAAAAACM/hA5Be56S2R0/s72-c/K2.JPG' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5602068.post-843649812448007366</id><published>2007-10-08T00:19:00.001-05:00</published><updated>2008-03-25T23:45:04.288-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ficción'/><title type='text'>Adelanto de novela publicada por Mondadori en 2007</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_7GugiLxB0NE/RwnCNhXVdKI/AAAAAAAAABE/33UP9I-lx0M/s1600-h/portada+07.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_7GugiLxB0NE/RwnCNhXVdKI/AAAAAAAAABE/33UP9I-lx0M/s320/portada+07.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5118835989033612450" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Un comando de diez milicianos me detuvo mientras caminaba distraído jaloneando de la correa a mi mascota. El líder traía puesto un cubrebocas quirúrgico, nos miró burlón al extenderme un rifle automático.&lt;br /&gt;    –Vente con nosotros.&lt;br /&gt;Sin titubear, me negué moviendo la cabeza con gesto amigable. Afiancé en mi mano libre el envoltorio con filetes mientras trataba de controlar al cachorro.&lt;br /&gt;    –¿Cómo que no? –repeló desafiante el líder y a una seña su cuadrilla se me echó encima. Recibí un cachazo de pistola en la sien que alcancé a amortiguar con el paquete antes de caer al suelo. El perrito ladró asustado, tirando de la correa.&lt;br /&gt;    –Tranquilos… dénme chance… no sé disparar –dije con un suspiro de voz quebrantada.&lt;br /&gt;    –Pus aprenda, culerooo, ¿o qué, le da miedo?&lt;br /&gt;Asentí temeroso. Me retaba un odio adictivo inhalado de la estopa con solvente tras el cubrebocas. El líder tendría cualquier edad entre los trece y los veinte años, era muy alto y raquítico, pero lleno de vitalidad encubierta en la mirada inexpresiva. Me apuntaba con el rifle. Al igual que los otros tenía el torso desnudo, lleno de tatuajes mal hechos y cicatrices de cirugía y de bala; el cráneo a rape y costroso estaba manchado de tintura de yodo. Sus rostros eran un recetario de ferocidad despiadada desde la infancia.&lt;br /&gt;Nos identificaba el convencimiento de que no había salidas. Éramos millones, pobres e invisibles. Pero los Dingos no tenían miedo de morir. Eran los violentos herederos de la migración rural, de las barriadas miserables que después de cada derrumbe por terremotos o aguaceros habían ido levantando fronteras entre la vida y la muerte.  Desde casi cualquier punto de la Ciudad el anfiteatro de cerros y montañas invadidos por casuchas desmentían la supuesta belleza de los amaneceres.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Cuando el líder lo azuzó en el hocico con la punta de su bota militar, el cachorro comenzó a gruñir y soltó un mordisco. Un Dingo en bermudas de playa se adelantó con un machete empuñado a dos manos y cercenó al animal de un tajo limpio. El filo terminó su trayectoria en el pavimento y sacó chispas. Convulsionándose, el cuerpecillo dio unos pasos torpes antes de caer de panza con las patas abiertas. Su verdugo pateó la cabeza al arroyo vehicular y chocando palmas con uno de sus mayores regresó a su posición detrás del jefe.&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Otro miliciano, chaparro y de dientes podridos, me apuntaba en medio de los ojos con una pistola automática. Encogido contra una pared, me limpié del rostro la sangre salpicada. El tiempo se detuvo para que le pidiera mi última voluntad. Con la vista nublada y  palpitaciones oí que entre carcajadas el líder ordenaba bajar las armas. La jauría se alejó trotando en busca de combate. A gritos e insultos los Dingos se daban ánimos. Sólo querían divertirse. Por eso me habían perdonado la vida. Esperé un poco antes de levantarme. Agarraba el envoltorio de carne como si fuera el cuello de un Dingo. Maldiciendo, lo arrojé al cadáver descabezado.&lt;br /&gt;Traté de evitar que el terror, más que los golpes, me inmovilizaran. Reaccioné corriendo como loco y dejé atrás mirones azorados o compadecidos que seguían mi escapada. No paré hasta estar seguro de que me había alejado del peligro. Encontré una farmacia. Entre el desorden del saqueo busqué inútilmente gasas y alcohol. Me desahogué derribando un anaquel. Hasta entonces me di cuenta que no sangraba por ningún lado y que los golpes apenas me dolían. De pronto sentí mareos y escalofríos. Sofocado,  emprendí nuevamente la huida. El hospital más cercano estaba a unas veinte calles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegué al hospital con una insoportable punzada en la cabeza. Crucé la reja del estacionamiento y caminé de prisa hasta unos andadores rodeados de macetones de concreto. La entrada principal estaba del otro lado y había que dar toda la vuelta por la calle. Tomé un atajo por el jardín esquivando enfermos y heridos en sillas de ruedas o que se cubrían con mantas echados en el pasto sobre cartones.&lt;br /&gt;El edificio apestaba a orines y cañería. Llamó mi atención la ausencia de médicos y enfermeras. La poca gente de pie con la que me cruzaba, tan andrajosa y decaída como yo, silenciosa e indiferente, parecía enferma crónica, como si sólo vagara esperando el último suspiro. Afuera del hospital se oían gritos, detonaciones y el tañido de campanas.&lt;br /&gt;En medio del vestíbulo enorme y ventilado de la planta baja se exhibían en vitrinas frascos con fetos, adefesios, tumores y órganos partidos en dos. El tufillo a desinfectante me recordó dónde estaba. Un hombre rapado de mediana edad, tras sus gruesos lentes de aumento miraba embobado unos siameses unidos por la cabeza. Vestía un suéter abierto y lamparoso, camiseta blanca, pantalón de obrero y pantuflas.&lt;br /&gt;    –Disculpe, dónde puedo encontrar un doctor.&lt;br /&gt;    –No, así no se deben conservar los fetos porque se ponen amarillos.&lt;br /&gt;El tipo hablaba con un sonsonete de imbécil sin despegar la vista de la vitrina, pero algo me decía que estaba al tanto de mi presencia.&lt;br /&gt;    –Le estoy hablando.&lt;br /&gt;Volteó. Tras los anteojos había unas canicas negras, vivarachas e intermitentes por el parpadeo.&lt;br /&gt;    –Les inyectaron una sobredosis de antibióticos y formaldehído. Vaya usté a saber con qué intención.&lt;br /&gt;Decidí ignorarlo. Al alejarme dijo socarrón:&lt;br /&gt;    –Con esos modos nadie lo va a atender. Pero no importa, no hay quién.&lt;br /&gt;Hice un cruce de manga para mentarle la madre y salí rumbo a un andador arbolado que conducía a otro edificio con rampa para vehículos. En la recepción de urgencias había camillas rodantes con heridos, algunos de ellos, mutilados, sostenían sus miembros con vendajes empapados en sangre. Todos gemían con los rostros contraídos por el dolor, aguantando el grito, como si los hubieran regañado por escandalosos. El apeste a vómito, sangre y sudor me revolvió las tripas. Recordé mi niñez y a mi madre.&lt;br /&gt;Miré a todas partes buscando ayuda y tras el mostrador de la recepción me topé con un viejo encorvado y amarillento que movía su bracito famélico señalando a un punto cualquiera. Balbuceó algo a punto de desfallecer. Desesperado, busqué las escaleras para recorrer el nosocomio. En el primer piso intenté abrir los cuartos y un quirófano pero estaban cerrados con llave.&lt;br /&gt;    –¡Con una chingada, auxilio! –grité en medio de un corredor oscuro y vacío. Subí otra planta y de una puerta al final del corredor apareció una enfermera tosca y ventruda que arrastraba sus pasos hacia mí decidida a ignorarme, pero cuando la tuve cerca la jalé del brazo.&lt;br /&gt;    –Carajo, ¿qué no se ha dado cuenta que hay heridos graves allá abajo? ¿Dónde están los doctores?&lt;br /&gt;    –Y eso a usted qué le importa. ¿Qué busca?&lt;br /&gt;    –Tengo un golpe muy fuerte en la cabeza, me atacaron los Dingos.&lt;br /&gt;    –¿Quiénes? Hum. A ver.&lt;br /&gt;Me incliné de lado separando el pelo con las manos para mostrarle el chichón.&lt;br /&gt;    –No tiene nada serio, con razón anda de compadecido. Se hubiera puesto hielo. En ese cubículo al fondo quedan ansiolíticos. Es todo lo que puedo ofrecerle. Se toma nada más uno porque son muy fuertes y se recuesta un rato. Si quiere ahí mismo y lo inyecto, pero las jeringas están usadas.&lt;br /&gt;    –Chingue a su madre, vieja inútil.&lt;br /&gt;Me dirigí a donde me indicó. Abrí un gaveta metálica y hurgando en las cajas de medicamentos encontré una tira de pastillas. Tragué dos y me guardé el resto sin saber para qué servían. El garrafón de agua en un rincón estaba vacío. Me tendí sobre un diván. Exhausto y mareado por la dosis, me sentí peor que cuando esperaba mi ajusticiamiento por los Dingos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Extractos de obra de J. M. Servín&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5602068-843649812448007366?l=hiperrealismodefondo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/feeds/843649812448007366/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5602068&amp;postID=843649812448007366' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/843649812448007366'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/843649812448007366'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/2007/10/adelanto-de-la-novela-que-publicara.html' title='Adelanto de novela publicada por Mondadori en 2007'/><author><name>J. M. Servín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927167306074684005</uri><email>jmblase@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='02406711134141937870'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_7GugiLxB0NE/RwnCNhXVdKI/AAAAAAAAABE/33UP9I-lx0M/s72-c/portada+07.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5602068.post-3074909172475361329</id><published>2007-08-30T00:19:00.001-05:00</published><updated>2007-12-03T22:32:03.390-06:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_7GugiLxB0NE/RtZVzc7mRJI/AAAAAAAAAA8/18RXUg8PQcs/s1600-h/parablog.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_7GugiLxB0NE/RtZVzc7mRJI/AAAAAAAAAA8/18RXUg8PQcs/s320/parablog.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104361570098889874" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Camaradería y alcohol son hermanos siameses. Siempre andan pegados.&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;Jack London&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Memorias alcohólicas&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Extractos de obra de J. M. Servín&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5602068-3074909172475361329?l=hiperrealismodefondo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/feeds/3074909172475361329/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5602068&amp;postID=3074909172475361329' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/3074909172475361329'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/3074909172475361329'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/2007/08/camaradera-y-alcohol-son-hermanos.html' title=''/><author><name>J. M. Servín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927167306074684005</uri><email>jmblase@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='02406711134141937870'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_7GugiLxB0NE/RtZVzc7mRJI/AAAAAAAAAA8/18RXUg8PQcs/s72-c/parablog.JPG' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5602068.post-5561178301920190055</id><published>2007-08-29T23:40:00.000-05:00</published><updated>2007-12-03T22:30:11.566-06:00</updated><title type='text'>Dimensiones alteradas (publicado en la revista Dia Siete 362)</title><content type='html'>Me han preguntado mi opinión sobre una encuesta&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;reciente entre casi una centena de escritores&lt;br /&gt;sobre las novelas mexicanas más importantes de los&lt;br /&gt;últimos treinta años. Me he sentido incapaz de responder&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;pese a que la revista convocante me había invitado&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;a participar. Finalmente el cuestionario no llegó a mi&lt;br /&gt;domicilio lo cual evitó que me metiera en un lío, pues&lt;br /&gt;mis puntos de vista sobre cualquier cosa no están guiados&lt;br /&gt;por un canon o consenso. Esto me ha enseñado a&lt;br /&gt;correr riesgos y a aprender de mis errores. No he leído&lt;br /&gt;la mayoría de las novelas enlistadas y las que sí, no&lt;br /&gt;están entre mis preferidas. La razón es simple: por inclasificables&lt;br /&gt;y silenciosos, mis “tutores literarios”, unos&lt;br /&gt;cuantos, están en la periferia de cualquier ranking.&lt;br /&gt;Especular sobre ello distorsiona las dimensiones&lt;br /&gt;de mi proceso e impide identificar mi esencia. De&lt;br /&gt;pronto, pareciera que la literatura es un inventario&lt;br /&gt;adaptable a las modas y valoraciones de los especialistas.&lt;br /&gt;Para mí es un demonio con miles de disyuntivas&lt;br /&gt;para saltar al vacío.&lt;br /&gt;Me preguntaría cuántas de las novelas publicadas&lt;br /&gt;en México en las últimas décadas provocan un entusiasmo&lt;br /&gt;a contracorriente de la estridencia de los tiempos,&lt;br /&gt;que aclare por qué escribir o leer tendría que ser&lt;br /&gt;un imperativo moral en un país que se desenvuelve&lt;br /&gt;entre angustias, conflictos y necesidades ordinarias&lt;br /&gt;con registros emocionales casi metafísicos. No dudo de&lt;br /&gt;la valía de estas obras, pero por alguna razón transitan&lt;br /&gt;de un modo u otro en un territorio de incertidumbre,&lt;br /&gt;entre el azar y lo aleatorio.&lt;br /&gt;No sé qué tanto ayuda a sobrellevar lo que vivimos&lt;br /&gt;saturados de información y sondeos que no profundizan&lt;br /&gt;en los hechos escuetos y prefieren embadurnarnos&lt;br /&gt;con datos insustanciales y opiniones reciclables que&lt;br /&gt;compiten contra el rumor y el chismerío. En determinado&lt;br /&gt;momento, los esfuerzos por sobreponerse a la&lt;br /&gt;insensatez, el olvido y la destrucción no cuestionan lo&lt;br /&gt;que está detrás de su origen. Ante esto, las novelas que&lt;br /&gt;valdría la pena leer tienen poco campo de acción, su&lt;br /&gt;esencia transgresora y reflexiva les impide correr a la&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;par de lo inmediato.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Aunque parezca contradictorio, creer en lo que&lt;br /&gt;hago me mantiene alerta. En el tablero junto a mi&lt;br /&gt;escritorio se acumulan proyectos literarios urdidos bajo&lt;br /&gt;desilusiones y extravíos.&lt;br /&gt;La desintegración y la invisibilidad amenazan las&lt;br /&gt;iniciativas individuales. Al parecer hay lecturas y espacios&lt;br /&gt;ineludibles para todos. Quizá todo esto forme&lt;br /&gt;parte de una abstracción obsesiva que exige validar&lt;br /&gt;nuestra identidad a través de consensos. •&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Extractos de obra de J. M. Servín&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5602068-5561178301920190055?l=hiperrealismodefondo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/feeds/5561178301920190055/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5602068&amp;postID=5561178301920190055' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/5561178301920190055'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/5561178301920190055'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/2007/08/dimensiones-alteradas-publicado-en-dia.html' title='Dimensiones alteradas (publicado en la revista Dia Siete 362)'/><author><name>J. M. Servín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927167306074684005</uri><email>jmblase@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='02406711134141937870'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5602068.post-3835478952391511222</id><published>2007-08-29T23:11:00.000-05:00</published><updated>2007-08-29T23:33:44.931-05:00</updated><title type='text'>Periodismo de morbo y frivolidad (publicado en la revista Generacion no. 69, 2007)</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_7GugiLxB0NE/RtZHKs7mRHI/AAAAAAAAAAs/ySS1uEKBNN4/s1600-h/portada.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_7GugiLxB0NE/RtZHKs7mRHI/AAAAAAAAAAs/ySS1uEKBNN4/s320/portada.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104345476856431730" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Una versión resumida de este texto formó parte de la curaduría del Encuentro de Revistas Independientes organizado por el Centro Cultural España en la ciudad de México durante el mes de junio de 2007. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Periodismo de morbo y frivolidad&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi a la par del surgimiento, transformación y caída de algunas revistas alternativas a finales de la década de los ochenta, comencé el largo camino para convertirme en escritor. No resultará difícil entender por qué encontré en ellas un espacio natural a mi propósito. Hablo de 1989 y yo era alguien sin grandes expectativas a futuro. Sigo siendo un poco de ese modo, reconozco mi esencia y la valoro. Es a lo que llamo madurar a la deriva.&lt;br /&gt;Iré un poco más atrás en el tiempo confiando en los fusibles que aún funcionan en mi cerebro. A principios de 1980 emergieron casi de la nada publicaciones de bajo tiraje y distribución limitada que al paso del tiempo se volverían míticas: La regla rota y Las Horas extras, entre las que recuerdo. A finales de la década, Moho y Generación. Sus propuestas irreverentes y heterogéneas cuestionaban la medianía y elitismo de los periódicos y revistas culturales. A mi manera de ver, partían de un principio de demolición de los valores y juicios imperantes. Iban a tono con la caída del muro de Berlín y sus implicaciones. Desde diferentes perspectivas de crítica, inconformismo, desenfado y provocación, proponían un acercamiento profundo a las nuevas generaciones de pensadores, artistas y escritores a nivel global, incluyendo México. Sus impulsores insistían en la diferencia y carácter autoral de sus publicaciones. &lt;br /&gt;En aquellos años Delia M. aún era vocalista de Ruido Blanco, una efímera banda de punk, y por las tardes conducía un programa de rock de vanguardia en radio UNAM del cual yo era fiel escucha. Poco después, Delia coordinó en el museo del Chopo un taller de apreciación y periodismo musical al que asistí para hacerme su amigo. Nos fascinaba el crimen y la medicina forense y especulábamos con hacer un periodiquito que explorara lo impredecible, singular, despreciable y defectuoso. El esposo de Delia era un patólogo con un hilarante y despiadado sentido del humor que influyó en el perfil del proyecto en ciernes. El “doctor” se convertiría en uno de nuestros colaboradores mas leídos.&lt;br /&gt;Al iniciar la década de los noventa, el resquebrajamiento del sistema político mexicano acicatea las pretensiones alternativas y radicales de estos proyectos. Algunos lograron transformarse como en el caso de La regla rota en la Pusmoderna, o sobrevivir a los tiempos como Moho y Generación, y dieron pie a otras revistas de corta permanencia pero que finalmente dejarían referencias ineludibles.&lt;br /&gt;  Pero no fue sino hasta 1992 que conocí a Mauricio Bares a través de Víctor del Real, editor de revistas hoy míticas: Dos filos, Las horas Extras y el Gallito Cómic. La idea de publicar un tabloide se concretó luego de que yo presentara a Delia con Bares. Comenzamos a darle forma al proyecto convocando amigos que pese a su desilusión ante el futuro, resistían a través de las artes y las letras, a una realidad desmadrada. Devoradores, voluptuosos, incontrolables, sólo así podría definir a la mayoría de ellos, que curiosamente, no tenían aspiraciones de convertirse en famosos; ellos aportaron intensidad desbocada al proyecto: René Velásquez, Naomi Simmons, Víctor Rivera, Héctor Ballesteros, Héctor “el Chinasky” Rodríguez, Antonio García “El rey del sanwich”, Alfonso René Gutierrez y el “doctor” Jaime Zarzoza entre muchos otros que se integraron a las frecuentes bacanales del consejo editorial.&lt;br /&gt;Así surgió en 1993 A sangre Fría, un tabloide de “morbo y frivolidad” que congregó a mucho del terrorismo literario de principios de los noventa. Otros colaboradores como Rogelio Villarreal y Guillermo Fadanelli ya tenían sus propias revistas (mencionadas más arriba) y un prestigio en el “underground” que poco a poco se extendía a los feudos periodísticos y literarios. De manera intuitiva pretendíamos tal y como lo proclamaban los Situacionistas (que poco o nada conocíamos de sus postulados) “llevar la violencia de los delincuentes al plano de las ideas”. Recupero algunas de las invectivas en el editorial del primer número: &lt;br /&gt;La única certeza es la especulación, &lt;br /&gt;Nuestra morbosidad es tan válida como la curiosidad científica, &lt;br /&gt;Lo escatológico no es un recurso, es un fin en sí mismo, &lt;br /&gt;Los primeros días los rigen los astros, los últimos, tú escoges el arma,       &lt;br /&gt;Nuestra información es tan dudosa como cualquier otra, &lt;br /&gt;Los mexicanos no somos místicos, estamos malnutridos, hambrientos,&lt;br /&gt;Tolerancia: actitud del déspota cuando está de buenas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La nota roja, el morbo y la frivolidad nos abrían la posibilidad de burlarnos y confrontar el monopolio cultural de los medios impresos y la televisión, ambos igual de acartonados, sectarios, intolerantes y patriarcales. &lt;br /&gt;Textos e imágenes proponían una estética de lo prosaico y lo ordinario mostrando una realidad sin estereotipos o que desenmascaraban. Todo se valía mientras prevaleciera el descaro y la irresponsabilidad creativa. Nada de ficción tradicional, ensayos pedestres, ni poemas exaltados, que para eso estaban los suplementos culturales. La idea era escarbar en la entraña misma del mal gusto popular, en todo lo que convirtiera lo inocuo en estridente. Un periodismo sin hipócritas diferencias entre secciones. Puro “amarillismo de fondo” como bien definió al tabloide Rogelio Villarreal, en el contenido de noticias y reseñas breves, recicladas o inventadas; fotonovelas y crónicas frescas desde la subjetividad absoluta. Las fotografías, muchas de ellas anónimas, plagiadas, montadas o extraídas de álbumes familiares, como aquellas de la sección “Amigos de A Sangre Fría”, di en llamarlas “arte lombrosiano”; llevaban como pie la premisa entrelineada de que nada es lo que parece y todo merece una carcajada. La referencia inmediata a esta gustada sección era la historieta de culto sesentera “Hermelinda linda” y su club de fans, al que pertenecía uno de mis hermanos mayores. &lt;br /&gt;El mayor desparpajo posible siguiendo sobre todo el ejemplo de Truman Capote, a quien homenajeaba el título del tabloide. Sin falsas pretensiones, puedo asegurar que con tan sólo cuatro números A Sangre Fría anticipó el boom del reality show y propició un giro al sensacionalismo mediático en México. Oooooorale! La propuesta fue plagiada por oportunistas de toda laya tanto en los medios impresos como electrónicos. En su momento, pasquines como Biombo Negro, y hasta hoy algunos periodistas siguen exprimiendo la fórmula en sus espacios semanales.&lt;br /&gt;Han pasado catorce años desde que publicamos el número cero. Tengo algunos libros de los que puedo sentirme satisfecho pese a estar convencido de que todo se ha ido a la mierda y que haberme convertido en escritor no me da garantías de nada. No creo en la fama ni en la posteridad. Pero reconozco y me alegran los logros de algunos amigos escritores, editores y artistas, siempre inconformes, arriesgados y dispuestos a defender a muerte su individualismo furioso. Sé que de pronto se hacen la misma pregunta que yo: “¿a esto se resume todo?”; nos sentimos de un modo u otro demolidos, hartos de nuestras vidas y de aquello que se suele llamar “éxito” y que no es mas que resultado de una dura lucha, casi siempre contra el autoengaño. A todos nos desquicia el aburrimiento a fin de cuentas.&lt;br /&gt;Mi actitud se alimenta de sarcasmo y desilusión. Vivo con una continua necesidad de escapar del presente a través de los excesos. En mí prevalece una fuerte conciencia de lo que significan mis orígenes de clase trabajadora y su fatalismo sinsentido. Me cuido de quienes culpan a todo mundo menos a ellos mismos de su fracaso personal. Colgados del resentimiento, siempre les es más fácil mirar la paja en el ojo ajeno sin atreverse a saltar al vacío. Están muy pendientes del resbalón del vecino. &lt;br /&gt;Pero en todos estos años he tenido momentos felices. Entre ellos, uno inolvidable, cuando editaba A Sangre Fría. Escribiendo he logrado invocar a mi propia cordura. Como diría Ralph Ellison, busco la aceptación bajo mis propias condiciones pues no tengo método ni mapa de ruta, de otro modo negaría el aprendizaje de los tiempos duros, sobre todo cuando me miro al espejo y observo esas grietas a las que se suele llamar señales de “madurez”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Extractos de obra de J. M. Servín&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5602068-3835478952391511222?l=hiperrealismodefondo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/feeds/3835478952391511222/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5602068&amp;postID=3835478952391511222' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/3835478952391511222'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5602068/posts/default/3835478952391511222'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hiperrealismodefondo.blogspot.com/2007/08/periodismo-de-morbo-y-frivolidad.html' title='Periodismo de morbo y frivolidad (publicado en la revista Generacion no. 69, 2007)'/><author><name>J. M. Servín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927167306074684005</uri><email>jmblase@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='02406711134141937870'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_7GugiLxB0NE/RtZHKs7mRHI/AAAAAAAAAAs/ySS1uEKBNN4/s72-c/portada.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></entry></feed>